Acto en el que la ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero (i), hizo entrega a la entonces presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, del proyecto de presupuestos para 2019. EFE/Emilio Naranjo

Las elecciones congelan un alza de 3.600 millones en tasas a empresas

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La repetición deja en el aire la subida del tipo mínimo para el IBEX, la banca y la tasa sobre tecnológicas y condiciona los objetivos enviados a Bruselas

Cristina Triana

Economía Digital

Acto en el que la ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero (i), hizo entrega a la entonces presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, del proyecto de presupuestos para 2019. EFE/Emilio Naranjo

Madrid, 18 de septiembre de 2019 (04:55 CET)

El sector empresarial está viendo cumplidos algunos deseos, aunque eso suponga que Antonio Garamendi, presidente de la CEOE habrá fallado en su pronóstico de veríamos un nuevo gobierno en octubre. Las elecciones que se perfilan en el horizonte, después de que este martes Felipe VI no propusiera a Pedro Sánchez o a otro candidato para la investidura como presidente del Gobierno, deja en el aire subidas de impuestos por 3.566 millones a las empresas, que podrían haber entrado en vigor si PSOE y Unidas-Podemos hubieran conseguido pactar un gobierno de coalición, con una extensión presupuestaria; y que formaron parte del proyecto de Presupuestos para 2019.

Las principales beneficiadas por este retraso serán las grandes corporaciones; entre ellas el IBEX, la banca y las eléctricas, con las que el gobierno socialista esperaba recaudar casi 1.800 millones adicionales vía impuesto de Sociedades a partir de 2020. El Ejecutivo socialista calcula que la aplicación de un tipo mínimo obligatorio del 15% para las empresas de mayor tamaño y del 18% en el caso de las energéticas y las entidades financieras; junto con la eliminación la exención plena en la repatriación de dividendos desde el extranjero, aportaría esa cifra, de acuerdo con la documentación remitida a Bruselas.

Las pymes (empresas con una facturación inferior al millón de euros), sin embargo, desaprovecharán una bajada de impuestos estimada en 260 millones, sustentada sobre el proyecto de Sánchez de, en su caso, rebajar el tipo máximo en Sociedades del 25 al 23%.

La polémica tasa Google o el tributo sobre las Transacciones Financieras, que se aplicaría sobre la operativa en acciones cotizadas en la bolsa española; en principio para los intermediarios, pero con el riesgo de que se trasladara vía comisiones a los clientes finales; también se quedan en el cajón a la espera del color del gobierno salga de las urnas. El equipo económico socialista anticipaba que generarían ingresos por 1.200 y 850 millones, respectivamente. 

En cuanto a las personas físicas, esquivarán por el momento un recargo en el IRPF y en Patrimonio, por 328 y 339 millones, respectivamente, y también el impacto en el bolsillo del nuevo impuesto sobre el diésel, con el que Ejecutivo anticipaba ingresar hasta 670 millones.

Propuesta frustrada 

Pedro Sánchez y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, llevan trabajando muchos meses en esta batería impositiva. Estas tasas, junto con otros polémicos tributos como el del diésel, formaban parte del paquete impositivo incluído en el Proyecto de Presupuestos para 2019, que no salió adelante porque Unidas-Podemos lo rechazó al no incluirse medidas de control sobre los precios del alquiler, pero que el PSOE ha mantenido en sus programas y también en la documentación presentada a Bruselas.

En concreto, en la actualización del Plan de Estabilidad remitido a la Unión Europea, el Ministerio de Economía recoge todos estos impuestos en sus previsiones de ingresos para el próximo ejercicio. En total gracias a la subida de impuestos de Sociedades, a las nuevas tasas, y a otras medidas, como la lucha contra el fraude, el Ejecutivo esperaba mejorar los ingresos del Estado en más de 5.600 millones a partir del próximo año.

Un escenario que se podría ver condicionado por las urnas, dado que tanto Cs, como el Partido Popular rechazan alzas en los tributos y las elecciones abren la puerta a un cambio de pesos en el Congreso, que podría obligar a Sánchez a buscar otros socios diferentes a Podemos; o bien establecer otro equilibrio en el hemiciclo; que obligara a presentar una nueva hoja de ruta a Bruselas. 

 

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