El euríbor cae en mayo
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La hipoteca inversa sufre una baja contratación después de un tirón en tiempos de crisis. Ahora, prepara su regreso como alternativa financiera

Barcelona, 21 de abril de 2019 (16:59 CET)

Durante los últimos cuatro años, hay un producto hipotecario que casi nadie ha firmado en España. En 2015, apenas 30 clientes se hicieron con este préstamo; 23 en 2016, 31 en 2017 y apenas 14 hasta mediados de 2018. Se trata de una hipoteca compleja y desconocida, sin euríbor ni tampoco tirón en la sociedad española.

No obstante, durante el inicio de la crisis fue un producto financiero muy solicitado, con 780 clientes nuevos en 2009 y 485 en 2010. Regulada en España desde 2017, la comercialización de la llamada hipoteca inversa ha sido verdaderamente residual durante el último lustro, aunque pronto podría empezar a cobrar protagonismo, lo que indicaría que vuelven las vacas flacas.

Hay muchas diferencias entre la hipoteca inversa y los préstamos hipotecarios fijos o variables (los segundos con el euríbor como guía y brújula). Este es un préstamo que el propietario de una vivienda puede recibir del banco con la garantía de su inmueble, y ante la incertidumbre del futuro de la pensión pública puede ser medicina para muchos problemas.

La hipoteca inversa vuelve a ponerse encima de la mesa

Pese a que según los datos del Centro de Información Estadística del Notariado recogidos por Efe hablan de una cantidad ínfima de clientes de la hipoteca inversa en los últimos años, la consultora Óptima Mayores relanzó el producto en España mediante un acuerdo con el banco portugués BNI y dice que en los primeros cuatro meses de 2019 ha tenido éxito.

La consultora formalizó hipotecas inversas por valor de 10 millones de euros desde enero, cuando se puso en marcha el nuevo programa. Su propósito es seguir convenciendo al 89% de las 8 millones de personas mayores de 65 años que son propietarios de una vivienda y, por tanto, son elegibles para este préstamo, según datos de Óptima Mayores.

La hipoteca inversa está dirigida a colectivos muy concretos como mayores de 65 años, o en situación de dependencia severa o gran dependencia que sean propietarios de una vivienda, informa Efe. Dependiendo de la edad y el valor de la vivienda, el banco establece el importe máximo que prestará, ya sea en un importe único, mensual o combinado.

Los clientes mantienen la propiedad y el uso de su vivienda hasta que fallece. Cuando fallezca el titular de la vivienda, a los herederos les corresponde su propiedad, pero también la deuda contraída con el banco, por lo que pueden quedarse con el inmueble o venderlo. Si deciden mantenerlo, deben primero liquidar la deuda.

El Banco de España considera que favorecer productos como este podría contribuir a reforzar la previsión individual de los ciudadanos ante el reto que supone la mayor longevidad. El director de economía del organismo, Óscar Arce, cnsidera que la innovación financiera puede contribuir a reforzar la previsión individual frente a la vejez con mayor eficiencia.

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