El pago con tarjeta no triunfa como se esperaba entre la generación más joven.

¿El miedo a las tarjetas de crédito perjudica a los millennials?

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Los más jóvenes prefieren pagar en efectivo antes que con tarjeta, y los métodos móviles tampoco triunfan como se esperaba

Barcelona, 26 de agosto de 2017 (09:51 CET)

Según los datos del Banco de España, en el país hay actualmente más tarjetas de crédito que habitantes. En 2017 circulan 48,75 millones de estos plásticos frente a los 46,56 millones de ciudadanos. No obstante, aunque la cantidad de tarjetas aumenta cada año en España, parece que la generación millennial siente cierto temor a utilizarlas, especialmente por su miedo a endeudarse.

Tanto es así que, según el Departamento de Investigación de Merca 2.0, el 35,5 % de las mujeres y el 38,4 % de los hombres pertenecientes a esta generación prefiere realizar sus pagos con dinero en efectivo tanto para comprar en establecimientos como para adquirir productos a través de Internet.

La raíz del temor

La clave a la hora de emplear una tarjeta de crédito reside en conocer sus características concretas en profundidad (costes, modalidades de pago, descuentos y promociones, etcétera) y, sobre todo, en ser responsables con su uso. Es decir, que aunque permitan disponer de dinero a crédito, no se debe utilizar si no se está seguro de poder reembolsarlo y de cumplir con las condiciones de financiación que exigen.

Ahora bien, las tarjetas pueden aportar muchas ventajas, como disponer de dinero a crédito y devolverlo mediante la modalidad de pago que se prefiere (total o fraccionada), disfrutar de diversos seguros de manera gratuita, participar en programas de puntos, descuentos, devoluciones en compras… Además, permiten llevar un control exhaustivo sobre los gastos.

Los jóvenes temen que el uso de la tarjeta los sumerja en una espiral de deudas con altas tasas TAE

En el apartado de los contras, los peligros de este instrumento financiero son varios, como los altos intereses que aplican las entidades emisoras cuando se efectúan compras bajo la modalidad de pago fraccionado, que suelen rondar el 25 % TAE. También hay que destacar que, en algunos casos, se tienen que pagar comisiones de emisión y de mantenimiento. Además, siempre existe el riesgo de hacer un uso irresponsable de la tarjeta y, por ende, de entrar en una espiral de deudas muy perjudicial.

El impacto de los nuevos métodos de pago

Si las tarjetas de crédito no atraen a la generación millenial, cabe ver cómo los más jóvenes han acogido las nuevas modalidades de pago y, sobre todo, las relacionadas con el pago a través del móvil.

Los últimos análisis indican que el pago a través del smarpthone no ha triunfado como se esperaba. Según los datos facilitados por un estudio de la consultora PwC, el 55 % de los consumidores españoles nunca ha comprado nada a través del móvil.

No obstante, cada vez son más los servicios que ofrecen los bancos para realizar pagos con los móviles: wallets propios, Samsung Pay, Apple Pay son algunos de ellos. Por el momento, les está costando asentarse, pero se espera que cambie en breve: según un informe de Dintendria, 6 de cada 10 españoles harán uso del pago móvil antes de que termine el año.

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