Amanecer en Londres con la vista del Parlamento y la estatua de Winston Churchill en Westminster, Londres, 24 de junio de 2016. REUTERS/Stefan Wermuth

¿Y si el Reino Unido se convierte en un paraíso fiscal?

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 Los expertos creen que Theresa May podría convertir al país en una economía de baja tributación si la UE le impide acceder al mercado único

Judith Mora (EFE)

Amanecer en Londres con la vista del Parlamento y la estatua de Winston Churchill en Westminster, Londres, 24 de junio de 2016. REUTERS/Stefan Wermuth

Londres, 19 de enero de 2017 (17:27 CET)

Quizás sea un farol, pero el anuncio de Theresa May encendió las alarmas en el mundo financiero europeo. En su discurso sobre el "brexit", dijo que si la Unión Europea (UE) se muestra "punitiva" e impide al Reino Unido acceder al mercado único, el país podría "cambiar las bases de su modelo económico" para hacerse más competitivo.

Según los analistas financieros, Gran Bretaña podría competir con Europa con una economía de baja tributación, al estilo de las de Singapur o Hong Kong, o incluso podría ir un paso más allá y convertir a las islas en un refugio fiscal.

Ya algunos políticos europeos, como el ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schaeuble, advierten de que iniciar una guerra tributaria violaría los principios de competencia leal acordados en foros globales como el G20.

Gran Bretaña depende de los impuestos altos

Para el profesor de Economía Política de la universidad inglesa de Warwick, Ben Clift, May fue "deliberadamente ambigua" al proferir su amenaza, pero considera improbable que se refiriera a la creación de un refugio fiscal.

"Creo que proponía competir con el resto de Europa, que tiene una tradición de impuestos altos, con impuestos de sociedades y de la renta bajos, para atraer a empresas y capitales al Reino Unido" cuando esté fuera de la UE, afirma. Sin embargo, el catedrático cree que incluso este modelo de baja tributación "afrontaría muchos problemas" y supondría un "enorme coste político".

May correría grandes riesgos si ofrece una tributación baja

"Significaría un cambio radical del modelo económico que existe desde la segunda Guerra Mundial, una profunda transformación de las instituciones y el riesgo de una gran oposición política, por parte de los laboristas pero también del UKIP (populista de derechas)", señala.

En las últimas décadas, el Reino Unido ha destinado entre un 38 y un 45 % del producto interior bruto (PIB) al gasto público, algo que sería imposible si se reducen a ese nivel los ingresos fiscales. "No habría dinero para los servicios públicos que ahora tenemos, como la sanidad y la educación gratuitas", apunta el académico.

El sector financiero puede atraer capitales con ventajas fiscales

El economista Diego Sánchez-Ancochea, profesor de la universidad de Oxford, coincide en que un paraíso fiscal o incluso una economía de escasa tributación son poco probables, pero advierte de que "hay un riesgo grande de que esto se aplique en sectores concretos, como el financiero".

En opinión del profesor de la London School of Economics (LSE) Tony Travers, "no es inconcebible" que un Gobierno conservador pudiera convertir al país en un paraíso tributario: "Tenemos una historia muy liberal en ese sentido, y siempre hemos estado relacionados con refugios fiscales, por ejemplo las islas del Canal de la Mancha", recuerda.

No obstante, cree que May no se refería a eso cuando amenazó a sus todavía socios comunitarios, sino a ese modelo económico "muy eficiente y con pocos impuestos" con el que triunfan las ciudades-Estado asiáticas.

Como sus colegas, opina que ese modelo no sería fácil de aplicar en el Reino Unido, por la necesidad de ingresos y porque en buena medida sobrevalora el atractivo del mercado británico, con 60 millones de personas frente a más de 500 millones de la UE.

Además, señala Travers, ese planteamiento sería "irreconciliable" con la promesa de May de crear lo que llama "una sociedad compartida", en la que pide a las empresas que asuman su responsabilidad social para garantizar que todos los ciudadanos se beneficien de la globalización.

Según Travers, es posible que la amenaza de May fuera vacía y que la hiciera "para demostrar algún tipo de arma" antes de iniciar las conversaciones con la UE. "Si funciona o solo sirve para intoxicar las negociaciones, solo el tiempo lo dirá", concluye.

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