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Finsa, la mayor maderera gallega, eleva sus ingresos por encima de los 1.200 millones, pero pierde rentabilidad
El encarecimiento de la energía y las materias primas, sumado a un precio medio de venta más bajo, dejó el ebitda recurrente del grupo en 179,8 millones, por debajo de los 197,6 millones de 2024; la compañía destinó 76 millones a inversiones durante el ejercicio
Fábrica y sede de Finsa en Santiago / Finsa
Finsa, la mayor maderera gallega, ha cerrado el ejercicio de 2025 con ventas de 1.213 millones, un ligero incremento sobre los 1.208 millones de cifra de negocio del año 2024. La compañía con sede en Santiago, en realidad, registró un aumento de la actividad, pero el menor precio medio de venta mitigó el impacto de este crecimiento en la facturación. La división química, capitaneada por Foresa, representó casi 160 millones del volumen de negocio, mientras que la división maderera alcanzó los 1.050 millones, un 86,5% del total. El área energética aportó 3,8 millones.
El ebitda del fabricante de tablero, con plantas en Padrón, Rábade, Coirós, Ourense, Caldas de Reis y Cella –además de otras tres en Portugal y Francia–, se situó en los 179,8 millones, mientras que el resultado de explotación alcanzó los 111,3 millones. Ambas magnitudes se reducen respecto a 2024, cuando la maderera registró un ebitda de 197,6 millones y un resultado de explotación de 126,7 millones. Además de los precios de venta, en la rentabilidad del grupo influyeron los mayores costes por el encarecimiento de la energía y de algunas materias primas. Fuentes de la empresa señalan también a un mayor gasto en el mantenimiento y conservación de las instalaciones.
Finsa logró 115,3 millones de beneficios antes de impuestos, un descenso del 16,6% en relación al curso precedente. La mayor parte fueron generados en España, sede de la compañía, con 72,5 millones. Los otros dos grandes mercados fueron Portugal, con 26,2 millones de ganancias antes de impuestos; y Francia, con 10,8 millones, según los datos recogidos en el Estado de Información No Financiera. Son los territorios en los que tiene actividad productiva.

Empleo e inversiones
Finsa tuvo una plantilla media durante 2025 de 3.412 trabajadores, 70 más que en el ejercicio anterior, en un 95% con contrato indefinido. Las inversiones ascendieron a 76 millones, dando continuidad al plan destinado a la actualización y mejora tecnológica de equipos e instalaciones. A esto se han sumado nuevos proyectos como la transformación para mejorar la capacidad productiva de tableros de MDF. También se acometieron inversiones en el área forestal, en la transformación digital de procesos y en la gestión medioambiental, según indica la maderera.
La compañía mira el futuro con «cautela» debido a la incertidumbre generada por el entorno geopolítico, los conflictos bélicos, la inflación y las políticas proteccionistas internacionales. Señala, además, que continúa la presión sobre los costes industriales, fundamentalmente en energía, logística y materias primas, sin que se vislumbre una mejora de la demanda a corto plazo en el sector.
«Ante esta coyuntura, la actividad sigue centrada en el desarrollo de propuestas de valor en madera técnica y estructural para interiorismo y construcción, en productos biobasados y en proyectos de fábrica inteligente en las distintas plantas», señala Finsa.
Gestión forestal
En el área forestal, el grupo está en proceso de consolidación de sus nuevas marcas Veta y Evolta.
Veta se enfoca en el acompañamiento integral a las propiedades, comunidades vecinales de montes y empresas del sector, promoviendo la multifuncionalidad de los ecosistemas forestales, colaborando en tratamientos fitosanitarios y también en parcelas de ensayo en aparcería con distintos centros de investigación forestal. Además, participa en un programa piloto de prevención de incendios junto a la Consellería de Medio Rural, así como también se avanza en la divulgación de espacios de potencialidad en el predio A Panda da Dá (As Pontes) recién certificada por el sello FSC en servicios ecosistémicos de biodiversidad.
Evolta ofrece un servicio completo para la gestión responsable de madera ya usada, que abarca desde la recogida y el embalaje específico, hasta el asesoramiento para su reciclaje y posterior valorización, dándole una nueva vida a la madera reciclada. Junto a otras empresas del sector, participó en la creación de un sistema de responsabilidad ampliada (SCRAP) para impulsar la recogida y aprovechamiento de madera reciclada.