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Ramón García, uno de los carpinteros de Inditex, salva una demanda que pedía el cierre de su planta
El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia da por legalizada la planta de Mesía del proveedor de Zara, Mercadona, Mango o BBVA y rechaza el recurso de un particular que pedía el cese de la actividad
Ramón García trabajó en la renovación del Zara de Juan Florez en A Coruña / Inditex
Grupo Ramón García es uno de los carpinteros de confianza de Amancio Ortega. La empresa de carpintería metálica, sin ir más lejos, trabajó en la remodelación de la primera tienda de Zara en Juan Flórez por el 50 aniversario de la enseña. Colaboró con Zara Home, Lefties, Stradivarius u Oysho para la multinacional textil, pero también en adecuar el parador de A Costa da Morte de Paradores, en las oficinas de BBVA, en las tiendas de Carolina Herrera y Purificación García de Sociedad Textil Lonia, o en establecimientos de Mercadona, NH o El Corte Inglés.
El portfolio de clientes muestra el éxito de una empresa que nació en un taller anexo a la vivienda de Ramón García Francos y María Gómez Mosquera en Mesía, donde habían retornado tras años de emigración en Francia. Ahora, el grupo cuenta con dos plantas, una en la propia Mesía y otra en Ordes, cerca de 400 empleados en Galicia y un perfil internacional, con filiales en México o Estados Unidos.
La compañía especializada en carpintería y mobiliario, que perdió a su fundador en 2021, lleva tiempo lidiando con los tribunales por sus instalaciones de Mesía, sobre las que llegó a pesar una orden judicial de demolición por parte del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de A Coruña. Grupo Ramón García logró paralizar la orden de derribo mediante recursos judiciales y administrativos, que han dado lugar a una larga literatura de sentencias. La última, de hace poco más de un mes.

La batalla de la planta de Mesía
El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, en sentencia del pasado 29 de junio, rechazaba el recurso de un particular contra la desestimación en primera instancia de una demanda de cese de actividad en las instalaciones del grupo en Mesía. Sostenía el demandante que las naves industriales «habían sido declaradas ilegales e ilegalizables» y que procedía por tanto al Concello de Mesía ordenar el cese de actividad.
El conflicto lo explicó en profundidad el propio Grupo Ramón García en sus memorias anuales, señalando que «toda esta situación se deriva y es consecuencia de la anulación por sentencia firme del TSXG tanto del Plan General de Ordenación Municipal en cuanto a sus determinaciones referentes al concreto sector de suelo urbanizable en el que se emplazan las instalaciones, como del Plan Parcial que estableció la ordenación detallada de dicho sector en el Lugar de O Campo, Mesía. La anulación de esa ordenación dejó sin cobertura urbanística a las correspondientes licencias de obra y actividad que, en su día y en base a ella, se otorgaron por el Ayuntamiento”.
Esa falta de cobertura normativa, dice la empresa, fue subsanada con la aprobación definitiva del Instrumento de Ordenación Provisional en marzo de 2020 y que sustituye al planeamiento anulado. Esta nueva ordenación califica los terrenos como suelo urbano consolidado. Las obras e instalaciones de la empresa quedaron entonces pendientes de la licencia municipal para la legalización.
El nuevo escenario
Y es precisamente la disponibilidad de un nuevo título habilitante la que blinda al carpintero de Inditex de mayores trastornos. Al menos, a los ojos del TSXG. Según explican los magistrados de la Sala de lo Contencioso, dando por buena la argumentación del juzgado de primera instancia, el orden de cese de actividad en la planta de Ramón García «toma razón de la carecía de título habilitante al haber sido anulado por sentencia de ese Juzgado», en referencia al número 2 de A Coruña que llegó a ordenar la demolición de las instalaciones.
Sin embargo, el Concello pidió la imposibilidad de la ejecución del cese de actividad y de la demolición «por la aprobación de un nuevo planeamiento y licencia de legalización en razón justamente de la licencia de legalización otorgada en fecha de 19 de junio de 2025 y la comunicación previa de inicio de actividad», presentada el 25 de ese mismo mes. «Sin que conste la declaración de pérdida de eficacia de esta última ni la revocación de aquella primera, ello imposibilita, como con acierto razona la sentencia de instancia, la ejecución de una orden de cese de actividad», concluye el TSXG.
Dicho de otra manera, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia da por legalizadas las instalaciones del grupo, uno de los proveedores de referencia de Inditex que crecieron al lado de la multinacional, como Caamaño, Cándido Hermida, Malasa o Aluman, entre otros.
