Atlas Urbano: Ourense combina la peor calidad del aire con uno de los tejidos empresariales ‘verdes’ más consolidados
La ‘Cidade das Termas’ se sitúa en el estudio impulsada de Economía Digital Galicia entre las ciudades gallegas que conservan entre un 50 y un 60% de sus términos municipales bajo cubierta forestal
Plaza mayor de Ourense. Concello de Ourense
El diagnóstico de Ourense en el Atlas Urbano de la Sostenibilidad en Galicia refleja una realidad compleja llena de matices. La ciudad presenta algunos de los registros más desfavorables del sistema urbano gallego en contaminación atmosférica y acústica, condicionados por factores como su ubicación y la elevada dependencia del vehículo privado, pero mantiene al mismo tiempo una posición destacada gracias a un tejido empresarial verde capaz de impulsar la transición hacia un modelo económico más circular.
Según explica el informe, impulsado por Economía Digital Galicia, la contaminación atmosférica se mide mediante una batería de indicadores como el dióxido de nitrógeno (NO₂), dióxido de azufre (SO₂), partículas en suspensión gruesas (PM10) y finas (PM2,5), ozono troposférico (O₃) y monóxido de carbono (CO).
Dos de estos indicadores son especialmente relevantes para la salud pública. El primero es el dióxido de nitrógeno, que es el gas resultante de la combustión a alta temperatura y permite conocer la cantidad de tráfico que circula por una determinada zona. El segundo es el de las partículas en suspensión finas con un diámetro inferior a 2,5 micras, que pueden llegar a atravesar la barrera alveolar y entrar en el torrente sanguíneo, provocando patologías cardiovasculares, respiratorias y neurológicas.

Los datos del Atlas muestran cómo Ourense registra un total de 19 microgramos por metro cúbico de aire (μg/m³) de PM2,5 y de 17 de NO₂, situándose a la cola en listado de las siete urbes gallegas. “El valor de PM2,5 supera el umbral recomendado por la OMS (5 μg/m³ como recomendación, 15 como límite anual) en un factor cercano a cuatro, y duplica la media de las cuatro mejores ciudades gallegas”.
Su carácter de ciudad de interior, en orografía de valle, con unos regímenes de inversión térmica invernal “dificultan la dispersión atmosférica”. A ello habría que sumar también la alta dependencia del vehículo privado “sin una red de transporte público metropolitano comparable a otras como A Coruña”.
Contaminación acústica
La contaminación acústica es otra de las asignaturas pendientes de la ‘Cidade das Termas’. El estudio impulsado Galicia analiza los indicadores de ruido estandarizados por la Directiva Europea 2002/49/CE, norma marco en la que se establece, entre otros, el índice Lden, una medida sintética que pondera los niveles de ruido a lo largo de las 24 horas concediendo mayor peso a los tramos vespertino (+5 decibelios) y nocturno (+10 decibelios).

Ourense emerge como la ciudad con el segundo peor registro, solo por encima de Vigo, con un índice Lden de 69 decibelios, superando los valores normativos anuales establecidos por la legislación vigente para zonas residenciales urbanas. “La superación de esos niveles obliga, según la legislación española, a elaborar planes de acción específicos y a realizar la zonificación acústica detallada, instrumentos cuya ejecución ha sido desigual entre las ciudades”.
Territorio y naturaleza
Además de los niveles de contaminación atmosférica y acústica, una buena calidad ambiental se examina también con otras variables complementarias. Uno de ellos es la superficie forestal; Ourense se sitúa junto a Pontevedra, Ferrol, Santiago y Lugo entre las ciudades que conservan entre un 50 y un 60% de sus términos municipales bajo cubierta forestal. “El dato sitúa al sistema urbano gallego por encima del estándar continental en uno de los pocos indicadores donde Galicia puede exhibir ventaja comparativa material”.

Tal y como explica el informe, mantener la masa forestal periurbana es, además de una decisión paisajística y ambiental, una política de adaptación climática de primer orden. “Los bosques regulan la temperatura local, capturan carbono, retienen agua, mantienen biodiversidad y operan como infraestructura natural ante eventos climáticos extremos. La cuestión, para las cinco ciudades intermedias gallegas, no es si conservan la masa forestal, sino si están haciendo lo necesario para mantenerlo en las próximas décadas frente a la presión combinada de incendios, urbanización dispersa y abandono rural”.
Otro de los indicadores es el de la satisfacción ciudadana. Ourense se sitúa en cuarta posición con un porcentaje del 27,3%, por debajo de A Coruña, Santiago y Ferrol que registran un 30%. En este indicador el dato más llamativo lo consigue la ciudad de Pontevedra que, teniendo la mayor superficie forestal de las siete (59,5%), registra la cifra más baja de satisfacción con el entorno verde (14,6% de personas con satisfacción muy alta).
El músculo de Ourense en tejido empresarial ‘verde’
Uno de los puntos en los que la ciudad muestra una posición de liderazgo es en la existencia de un tejido empresarial circular, es decir, empresas dedicadas a la valorización de residuos, a la gestión del agua, a la generación de energía renovable, a la descontaminación, a la economía azul, a los servicios ambientales en sentido amplio, no hay cierre efectivo del ciclo de materiales.
Tal y como explica el Atlas, sin este tejido “no hay capacidad endógena de innovación, de generación de empleo cualificado vinculado a la transición ecológica y, en última instancia, para que la ciudad capture parte del valor económico que la economía circular está generando”.
Ourense concentra un total de 64 empresas, que la sitúan en tercera posición articulando “un tejido empresarial considerablemente más denso de lo que cabría esperar por su peso demográfico”.
Cuarta edición del Atlas
El Atlas Urbano de la Sostenibilidad en Galicia analiza en su cuarta edición la economía circular de las urbes gallegas desde el enfoque del Monitoring Framework for Circular Economy de la Comisión Europea, que concibe la gestión de las ciudades como el proceso metabólico de un organismo vivo, que importa recursos, los transforma mediante procesos internos y genera emisiones. El proyecto ha contado con el apoyo de organismos y empresas como la Deputación da Coruña, Sogama, Espina, Reganosa, Exlabesa, Iberdrola, Ence y Veolia.