Baldaio se muere
Archivo – Playa de Baldaio – Concello de A Coruña
Llevo toda la vida yendo a Baldaio. Este verano el agua está verde, huele mal y flota el pescado muerto.
De niño, de joven y ahora de adulto, Baldaio ha sido el sitio de quienes somos de Carballo. Laguna, marisma, dunas, playa. Descanso e invernada para más de 200 especies de aves. ZEPA reconocida por Europa. Uno de los humedales más importantes de Galicia.
Se está muriendo. Y lo peor no es la arena: es la excusa.
Desde mayo, el canal que comunica la laguna con el mar está tapado. Sin ese intercambio, el agua se pudre: peces y mariscos muertos, nubes de mosquitos al caer el sol, familias que ya no llevan a los niños a bañarse. Y la depuradora sigue vertiendo agua cargada de nitrógeno a una laguna que no se renueva. Eso es lo que la pone verde.
¿Y la Administración? Se escuda en un informe de cinco páginas y media para concluir que abrir el canal «no es necesario». El mismo informe que ya avisaba de que esto iba a pasar. El que ni siquiera tuvo en cuenta la depuradora.
Esto no es nuevo. A este espacio ya se lo quitaron al pueblo una vez, cuando lo saquearon para vender su arena. El pueblo peleó y el Tribunal Supremo se lo devolvió. Ahora se muere por dejadez.
Baldaio no es un «tema local». Es patrimonio de todos.
No hace falta un milagro. Hace falta una máquina y la voluntad de usarla.
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actúe.