Centros de datos y energías renovables: regular sin frenar la inversión

El desarrollo de centros de datos puede suponer una excelente oportunidad industrial y tecnológica para Galicia, pero es necesario aspirar a captar toda la cadena de valor y no quedarse simplemente en albergar grandes instalaciones consumidoras de electricidad

Centro de datos

La expansión de la inteligencia artificial, los servicios en la nube y el almacenamiento masivo de información está impulsando una demanda creciente de centros de datos, infraestructuras imprescindibles para el funcionamiento de nuestra sociedad y nuestra economía. España, gracias a su posición geográfica, sus conexiones internacionales y su potencial renovable, reúne excelentes condiciones para convertirse en uno de los principales polos digitales de Europa. 

Transformar esta oportunidad en inversiones reales exige acertar con el marco regulatorio. El proyecto de real decreto sobre sostenibilidad energética y medioambiental, resiliencia y soberanía digital de los centros de datos persigue objetivos razonables. La norma busca que estas instalaciones utilicen la energía y el agua de manera eficiente, contribuyan a la descarbonización y garanticen que tanto su funcionamiento como los datos asociados a su operación estén protegidos por la legislación europea. No hay debate sobre la sostenibilidad de los centros de datos pero sí en cómo establecer esta regulación para permitir alcanzar el objetivo sin comprometer la viabilidad de los proyectos.

Uno de los aspectos más controvertidos de esta normativa es la obligación de cubrir, para cada hora de funcionamiento, al menos el 80 % del consumo eléctrico mediante generación renovable de nueva implantación. El propósito es comprensible: evitar que el crecimiento de la nueva demanda provoque un mayor uso del gas y, en consecuencia, un incremento del precio de la electricidad. Sin embargo, los centros de datos funcionan las 24 horas, mientras que la producción eólica y solar es variable. Garantizar esa coincidencia horaria desde el primer momento obligaría a combinar tecnologías y a sobredimensionar considerablemente tanto la generación como el almacenamiento energético. Según una simulación de APPA Renovables, por cada megavatio (MW) consumido podrían llegar a necesitarse 3,93 MW solares, 3,69 MW eólicos y 3,65 MW de baterías. En total, más de 11 MW de capacidad por cada MW de demanda.

También resulta discutible que todo el consumo deba estar vinculado exclusivamente a instalaciones renovables construidas recientemente. Esta exigencia podría dificultar el aprovechamiento de instalaciones de generación renovable que ya están disponibles, pero que actualmente se infrautilizan por la insuficiencia de las redes eléctricas, la escasez de almacenamiento o la falta de demanda en determinados momentos. Antes de exigir más capacidad de generación, parece razonable mejorar la integración y el aprovechamiento de la que ya tenemos.

Entre las alegaciones y demandas realizadas por las diferentes asociaciones sectoriales, es interesante también comentar la propuesta que realiza APPA Renovables de un suministro 100 % renovable calculado en términos anuales. De esta manera, un centro de datos tendría que acreditar que, durante el conjunto del año, ha contratado o producido tanta electricidad renovable como la que ha consumido, aunque la generación y la demanda no coincidan exactamente en cada hora. En el futuro, a medida que se desarrollen las redes, las baterías, el bombeo y otras tecnologías gestionables, podrían introducirse correlaciones estacionales, mensuales y, finalmente, horarias. Esto no supondría rebajar los objetivos, sino establecer una senda más gradual, eficiente y ejecutable.

¿Son los centros de datos una oportunidad para Galicia?

Galicia reúne condiciones favorables para atraer estas inversiones. Cuenta con abundantes recursos renovables, especialmente eólicos; temperaturas moderadas que pueden reducir las necesidades de refrigeración; recurso hídrico, disponibilidad de suelo, y empresas especializadas en energía, ingeniería, construcción, mantenimiento y telecomunicaciones. También dispone de universidades y centros tecnológicos capaces de aportar conocimiento y profesionales cualificados. Sin embargo, estas ventajas solo podrán aprovecharse si existe capacidad suficiente de acceso y conexión, se desarrollan nuevas infraestructuras eléctricas y se ofrece un marco regulatorio estable y previsible.

La energía eólica puede desempeñar un papel fundamental. Su capacidad para generar durante la noche y su mayor aportación en otoño e invierno permiten complementar a la fotovoltaica y atender mejor una demanda constante. Pero, para que pueda asumir este papel, es necesario acelerar la tramitación de nuevos parques, facilitar la repotenciación de los existentes e impulsar las hibridaciones. De nada sirve exigir una cobertura renovable para el desarrollo de los centros de datos si los proyectos eólicos permanecen bloqueados durante años.

Por último, debe analizarse el retorno económico y social de estas inversiones para el territorio. Los centros de datos generan una actividad importante durante su construcción, pero su empleo directo permanente es reducido en relación con el volumen de inversión y el consumo energético. Su verdadero valor puede residir en el ecosistema que puedan generar a su alrededor: empresas de inteligencia artificial, ciberseguridad, ingeniería, mantenimiento, servicios digitales o investigación. El desarrollo de centros de datos puede suponer una excelente oportunidad industrial y tecnológica para Galicia, pero es necesario aspirar a captar toda la cadena de valor y no quedarse simplemente en albergar grandes instalaciones consumidoras de electricidad.

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