Feijóo asume el cambio de ciclo y se aparta de la batalla interna del PP

El triunfo de Ayuso ahoga el discurso centrista del presidente de la Xunta, que decide dejar de intentar influir en el rumbo de Génova

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La victoria de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, más allá del desgaste de los dos partidos en el Gobierno, PSOE y Unidas Podemos, tiene múltiples implicaciones en la vida interna del PP. La presidenta madrileña se ha convertido en una de las políticas más poderosas del partido, si no la que más, y su apoyo será decisivo para la estabilidad de Pablo Casado en el cargo.

En el triunfo del PP en las elecciones madrileñas importó el quién y el cómo. Díaz Ayuso es una política joven, de 41 años, que ha marcado un perfil propio respecto a las directrices del partido y que ha trascendido más allá de su propia comunidad por el enfrentamiento con el Gobierno de Pedro Sánchez. Y claro, porque su comunidad es Madrid. Su perfil marca un choque generacional y de cultura política con la vieja guardia del marianismo, por ejemplo, Ana Pastor o, en Galicia, Alberto Núñez Feijóo.

El contundente resultado electoral se fraguó en un discurso netamente de derechas, apto para el escorado votante de Vox y alejado del que esgrime el presidente gallego, quien incluso reconoció que se sentiría poco responsable si aplicara en Galicia la gestión de la pandemia de Ayuso. Con todas estas diferencias, la presidenta madrileña logró casi lo mismo que el gallego y lo que nunca consiguió Casado: frenar a Vox y concentrar el voto de la derecha.

Qué hacer ante la irrupción de Ayuso

Este escenario, como ya explicó este medio, ha hecho que Feijóo pierda peso en el devenir interno de su partido, pues su influencia queda socavada por la irrupción de un fenómeno más joven y más de derechas. El presidente de la Xunta ha hecho esta lectura y ha transmitido a su círculo que dejará de presionar a Génova para tratar de enderezar el rumbo del partido, agitado internamente por la debilidad que hasta ahora ha mostrado Pablo Casado.

Esto no significa que Feijóo no mantenga un perfil propio ni que vaya a ocultar sus opiniones cuando le pregunten. Pero estará alejado de la entente cordial que formó con Juanma Moreno, el presidente andaluz, y Fernández Mañueco, el de Castilla y León, como grupo crítico dentro del PP con la dirección de Casado.

El dirigente gallego quiere centrarse en Galicia, en el final de la pandemia, en los congresos del PP en la comunidad y, en la segunda parte de la legislatura, en la sucesión, para la que podría haber más de un candidato.

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