Los instrumentos de presión ideológica penalizan a las empresas
La participación de los trabajadores, el diálogo social y la mejora de las condiciones laborales son objetivos legítimos, pero deben alcanzarse mediante el acuerdo, la negociación colectiva y el respeto al marco constitucional y europeo, no mediante imposiciones que ponen en cuestión la propiedad privada y la libertad de empresa