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Leche Celta recorta ventas y beneficios en el año de su alianza con Clun
El grupo con planta en Pontedeume cierra el pasado ejercicio con 7,2 millones de beneficios, por debajo de los 8,8 millones de 2024, y con un volumen de negocio de 294 millones, un 2% menos
Javier Bretón, director general de Leche Celta, con una planta del grupo de fondo
A finales del año pasado, Clun y Leche Celta agitaron el lácteo gallego sellando una alianza entre dos de los grandes operadores del sector, pues conjuntamente alcanzan una cifra de negocio de cerca de 600 millones y representan más del 10% de la recogida en la comunidad con más producción del Estado. El pacto, que se materializará con la creación de CoRural, Corporación Rural Láctea, una nueva entidad que tendrá sede en Santiago, llegó en un año a la baja de Celta, con descensos en los ingresos y los beneficios, aunque también en un ejercicio sólido, en línea con los buenos resultados alcanzados en 2024.
El grupo que dirige Javier Bretón y que controla la portuguesa Lactogal acabó el 2025 con una cifra de negocio de 294,7 millones, ligeramente por debajo de los 300,5 millones del año anterior. Las ganancias de la compañía con plantas en Pontedeume, Ávila y Meruelo (Cantabria) se situaron en los 7,2 millones, según acaba de hacer público en su Estado de Información No Financiera. Los beneficios retroceden respecto a los 8,8 millones de 2024, pero aquel curso dio un salto gigantesco en sus resultados, duplicando las ganancias de 3,4 millones registradas en 2023.
En este sentido, Celta consolida la recuperación desde el Covid, cuando había encadenado dos ejercicios de pérdidas, y obtiene su segundo mejor resultado en los últimos cinco años, superando el ciclo inflacionista y un contexto complejo para la industria, con el auge de la marca blanca y excedentes de leche en los mercados europeos presionando los precios.
La plantilla del grupo estaba formada a cierre de ejercicio por 411 trabajadores, 26 más que los 385 del cierre de 2024.
De Iberleche a CoRural
El negocio del grupo se estructura a través de tres sociedades: Leche Celta, Lácteos de Santander e Iberleche, la encargada de la distribución de leche para marca blanca. En esta empresa estuvieron inicialmente otros dos socios, Capsa y Clun, que acabaron por abandonar la alianza. Capsa es el brazo industrial de Central Lechera Asturiana, el segundo grupo con mayor volumen de recogida en Galicia después de Lactalis y la empresa que controla la planta de Larsa en Outeiro de Rei. Desde allí comenzó a envasar en 2024 para Hacendado, la marca blanca de Mercadona.
Tras desgajarse Iberleche, Celta ha vuelto a compartir camino con Clun, una unión de cooperativas que nació en 2017 de la mano de Feiraco, Os Irmandiños y Melisanto. La alianza de CoRural, según trasladaron las partes el pasado diciembre, espera conformar un operador con 1.400 productores de leche, 800 personas empleadas, ocho plantas industriales y marcas como Celta, Feiraco, Clesa o Únicla.
Por el momento, el peso de la marca blanca es decisivo en la actividad de Celta, que destina el 84% de su producción a este segmento, según señala en su EINF. El año anterior alcanzaba el 88%. El volumen de toneladas facturadas fue algo inferior en 2025, pues se situaron 383.000 frente a las 384.500 de 2024, lo que apunta a que el menor volumen se detrajo mayormente de la leche destinada a marcas de distribuidor.
El grupo tiene la mayor parte de su negocio en el mercado español, aunque realiza un 7% de sus ventas en otros territorios europeos. Según indica en su informe, vende producto para mercado industrial en Países Bajos, Portugal, Italia, Gran Bretaña, Francia y Andorra. Estas plazas representaban el año anterior el 8% de las ventas, por lo que su peso se redujo ligeramente el pasado ejercicio.
El patrimonio neto del grupo se situó en los 84,2 millones, por encima de los 77,1 millones del cierre de 2024.