Can Josep. Salud y república

stop

Roger de Flor 237, Barcelona 630 816 565

21 de enero de 2011 (17:46 CET)

Si no le importa comer en un salón modesto, presidido por la bandera republicana y decorado con un sinfin de fotografías de personajes del mundo de las artes, especialmente cinematográficas, amueblado con mesas y sillas corrientes y molientes, le recomiendo la experiencia de Can Josep. Y también que vaya sin prisas; no es que el servicio sea lento, es que la calma preside la casa. Sus compañeros de comedor serán personajes del barrio -Eixample tocando ya a Gràcia-, gentes del mundo de la publicidad, algún ejecutivo aficionado a la mesa honesta y recia, y quizá cierto tipo de escritor de éxito de la ciudad. Joan de Segarra ha dedicado grandes elogios al local, o mejor dicho a su propietario y cocinero, un hombre tranquilo que hace una comida también tranquila y de mercado, por lo que algunos lo califican dentro de la categoría de slow food, como lo definen en ciertas guías de Barcelona especialmente eficaces en la búsqueda de lugares originales pensando en visitantes extranjeros. Pero, que no cunda el pánico, el personal es mayoritariamente local.

Es de los pocos establecimientos que mantienen aquel espíritu barcelonés, sencillo y acogedor de los años setenta, donde se puede comer bien a un precio muy razonable. La carta no es muy larga -contrasta con la de vinos, bastante más extensa-, pero suficiente y muy atractiva. La tranquilidad no está reñida con la contundencia. Si no, prueben la magnífica morcilla de Burgos, estupenda y gigantesca. Un plato que desmiente la tendencia que le atribuyen algunos especialistas: Can Josep nunca podría ser un kilómetro cero, ese tipo de locales que solo tratan productos de proximidad. Aunque no todo el repertorio es igual de rotundo que la morcilla, tampoco hay platos light: caracoles, croquetas de brandada, solomillo de jabugo, filete de buey.

También tiene una buena oferta de aperitivos en lata, desde los berberechos del Espinaler a las conservas más reputadas del país. El propietario tiene el acierto en este capítulo de hacer honor a la reputación de Cataluña como la zona de España donde más aperitivos enlatados se consumen para acompañar el vermut. Es una de las originalidades de Can Josep, que en su tarjeta se anuncia como “Bon menjar” y que no tiene teléfono fijo, sino un móvil. Abre temprano, tanto al mediodía como por la noche, pero no trabaja los fines de semana.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad