Carulla declinó entrar en el capital de Spanair por la crisis y su situación legal

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23 de marzo de 2011 (12:14 CET)

El presidente de Agrolimen y vicepresidente del Cercle d'Economia, Artur Carulla, estuvo a punto de convertirse en uno de los principales accionistas de Spanair. Sucedió en los últimas semanas de gobierno del tripartito. El entonces conseller de Economia i Finances, Antoni Castells, amigo personal del industrial catalán (con el que comparte incluso aficiones y ocio), fue el encargado de mediar para que Carulla se incorporara al capital de la aerolínea.

Las conversaciones llegaron a estar muy avanzadas y, si si hubieran consumado, el empresario hubiera tomado una participación relevante. De hecho, Carulla ya conocía el negocio aeronáutico. Había sido uno de los inversores que impulso, junto con Iberia, la compañía Clickair, que después se ha fusionado con Vueling.

Sin embargo, en el último momento, el presidente de Agrolimen declinó la invitación a incorporarse al capital de la aerolínea, que había sido formulada en términos de servicio al país. Apeló a la crisis del sector agroalimentario que afecta a sus empresas y sus asuntos pendientes con la justicia.

Tanto Artur Carulla como otros cuatro hermanos han sido imputados por la justicia a propósito de un presunto fraude fiscal cometido mediante operaciones mercantiles realizadas mediante paraísos fiscales que los jueces consideran constitutivos de una supuesta deslocalización tributaria para eludir el pago de impuestos en España.
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