Cornelia and Co: Nuevo en la ciudad

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C/ Valencia, 255 Barcelona 93 272 39 56 www.corneliaandco.com

17 de diciembre de 2010 (16:57 CET)

Después de varios intentos fallidos, Barcelona cuenta por fin con una fórmula de colmado/restaurante de estilo puramente neoyorquino al que el éxito le sonríe: Buena gastronomía para llevar o para comer in situ. Cornelia and Co. es un gran invento al que están acudiendo en sus primeros pasos toda la gente de la ciudad a la que le gusta estar al tanto de las novedades. Y la verdad es que ésta tiene interés. Posibilidad de comprar fiambres y platos cocinados de calidad para comer en casa, o bien para degustar allí mismo. Mesas aisladas y bancos corridos en los que la cercanía del vecino quizá resulta excesiva, pero como el local está pensado para comidas rápidas con mucha rotación, la vecindad tampoco importa demasiado, todo el mundo va a lo suyo.

El horario -de 8 de la mañana a la 1 de la madrugada- ya indica la orientación del establecimiento. En el centro del Eixample más comercial, tiene la oferta más variada de la ciudad. Esa es precisamente su identidad, que no tiene una cocina específica, sino que recoge buenos platos de todo tipo de cocina. Italiana -pasta, rissotos-, japonesa -sushi, naghiri-, marinera -fideuá, berberechos al vapor-, americana -hamburguesa, atún con guacamole-, española -croquetas, arroces-. El resultado, que se complementa con una buena relación de vinos de la tienda que cobran al descorche, es muy redondo; puede satisfacer a todo tipo de bolsillo y de gustos. Por eso, los festivos está lleno de familias con niños: Los padres saben que acertarán, que encontrarán platos a su gusto y al de los muchachos.

El local -y sobre todo su concepto- es obra de Carla Tarruella, hija de Rosa Maria Esteva, la creadora del grupo Tragaluz. Con él ha querido hacer algo parecido a lo que representa la cadena americana Dean & Deluca, aunque sin el apellido de alta gastronomía. Está bien pensado, porque quienes habían intentado algo más selectivo en Barcelona han terminado por fracasar. Personalmente, creo que les fallaba el precio, por alto, claro. El Cornelia es informal, pero muy bien diseñado, amigable, sin manteles, pero con servilletas de tela; decoración muy cuidada y buena puesta en escena. Te encuentras a gusto. Más allá de la decoración y del ambiente, la fórmula tiene dos secretos: que la cocina no defraude con los platos -están logrados-, que sean tan buenos en la mesa como atractivos en la carta; y que, efectivamente, sea rápido; y ahí el servicio patina un poco. Es de confiar que el rodaje les permita mejorarlo. 
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