El día en que Antonio Baños pisó Caracas y descubrió la cara lamentable del chavismo

07 de noviembre de 2015 (13:30 CET)

Cuando Antonio Baños, periodista y ahora número uno de las Candidaturas de Unidad Popular (CUP), visitó Caracas, descubrió una faceta del chavismo hasta entonces desconocida para él. Todavía vivía Hugo Chávez cuando pisó Venezuela con su mujer, una creativa editora venezolana que abandonó su país y se instaló en Barcelona en busca de mejores oportunidades.

Las CUP mantienen una estrecha relación con el gobierno venezolano y cada año un grupo de activistas viaja a Caracas para conocer los movimientos sociales, respaldados y promovidos por el gobierno, que okupan terrenos y viviendas en Venezuela. Los propios viajeros narran su viaje y narran los aprendizajes en la Venezuela chavista. Se trata de un apoyo político mutuo.

Pero Baños, hombre observador y crítico, acudió a Caracas con un propósito diferente al del activismo. Sentía curiosidad por el movimiento político y social que emergía en un país empobrecido pero con un Estado inmensamente rico.

Una de las grandes sorpresas del líder de la CUP, el hombre que tiene la llave de la gobernabilidad en Cataluña, fue descubrir el rotundo fracaso del sistema de salud público. En Venezuela los hospitales públicos se habían colapsado y sólo las clínicas privadas garantizan un acceso a la salud. No hay recursos en los hospitales públicos y los médicos piden a los familiares de los pacientes que lleven los instrumentos básicos para las operaciones: medicamentos, anestesia y hasta gasas y bisturí.

Y Baños lo sufrió en carnes propias cuando uno de sus familiares tuvo que someterse a un tratamiento de salud en Caracas. El portavoz de los revolucionarios catalanes preguntaba, curioseaba y se sumergió tanto el los barrios más pobres como en las universidades.  

Curioso, analítico y observador, quería descubrir el proceso venezolano en toda su complejidad. Y también quiso llevarse un souvenir del chavismo: un muñeco hinchable de Hugo Chávez, un recuerdo irónico y absurdo de la realidad venezolana.

Desde entonces, nadie ha visto a Baños con una camiseta chavista como muchos de sus compañeros. 

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