El mejor japonés

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Copons, 7 Barcelona 93 412 79 39

19 de noviembre de 2010 (11:07 CET)

Solo por la calidad de su cerveza de barril, ya merece la pena visitar el Koy Shunka, un japonés de alto nivel, caro, y que sabe aprovechar los productos autóctonos para versionarlos. El detalle de la caña no es menor en una ciudad como Barcelona, donde cuesta tanto trabajo encontrar una calidad tipo la madrileña o la sevillana. Para muchos de sus seguidores, que abundan, es el mejor japonés de España, incluso de Europa.

El cuidado y la atención que el japonés Hideki Matsuhisa y el chino Xu Zhangchao ponen en el servicio de la cerveza, que para más inri es japonesa –de la casa Kirim Ichibam–, se refleja muy bien en la carta de vinos, suficientemente extensa –sin pasarse– y cosmopolita, muy variada y sobre todo muy estudiada y organizada de forma muy original: por las características que nos hacen apetecer uno u otro vino en función no solo de lo que vamos a comer, sino de la hora del día, de si hace calor o frío. Del estado de ánimo del comensal, vamos; además de por el precio, claro. La carta incluye una buena relación de sakes y de shorus, esa bebida casi acalórica tan en boga.

El local, hermano mayor del consagradísimo Shunka, podría estar ubicado perfectamente en Londres o Nueva York. Tiene una presencia aséptica y minimalista que invita a la intimidad, mezcla de acero y cristal. La madera sin barnizar intenta transmitir aires tabernarios, y consigue su cometido porque reduce la frialdad del resto de la decoración.

Noventa euros por persona

El plato más recomendable y reconocido de la casa es el nigiri, que lo elaboran con todo tipo de combinaciones simbiotizadas con el arroz incluyendo materia prima local, como la anguila del Delta del Ebre. Dispone de menú degustación tanto para la comida como para la cena, que es obligatorio en la barra. 72 euros sin bebida; o sea, unos 90 euros por persona. La barra –el emplazamiento más solicitado del local; lo que primero se llena– es muy divertida porque se ve trabajar en directo a los cocineros, pero lógicamente no es el lugar más adecuado para hablar de negocios a menos que los comensales tengan mucha confianza.

Entre la clientela del Koy Shunka hay mucho profesional de la cocina. No en vano Ferrán Adrià ha alabado siempre tanto este establecimiento como su predecesor en la vecina calle Sacristans. También hay amantes de la buena comida, aficionados. Entre ellos es frecuente encontrar a artistas. Siempre que he ido a cualquiera de los dos “shunkas” he visto caras conocidas del cine, el teatro y la música, tanto catalanes como de fuera: se nota que el boca a boca funciona en toda España.

La presencia de empresarios es discreta, aunque constante. Está muy cerca de Foment de Treball, y justo detrás de la sede central de Catalunya Caixa. Tampoco quedan lejos el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, aunque no son grandes clientes del local. 
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