Elche, la ventaja de los clásicos

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C/ Vila i Vilà, 71 www.elcherestaurant.es 93-441-30-89

07 de octubre de 2011 (14:01 CET)

Para este tipo de restaurantes, los clásicos, casi no hay distinción entre los días de la semana, siempre están llenos de un público para el que lo primordial es la garantía de los platos tradicionales, de aquellos con los que casi todo el mundo se atreve por su amplia aceptación popular, pero que precisamente por eso para el comensal es como lanzar una moneda al aire.



 
Los arroces del Elche llevan un certificado de calidad a precios muy razonables. Y además dominan la técnica de manera que no obligan a la calculada espera típica de la cocción: el servicio va sobre ruedas.

No es porque sí. La familia Iborra lleva 50 años dedicada a la cocina levantina. De esa trayectoria han nacido otros dos locales, el Torreón, en Gavà, y el Elx, en el Maremagnum, encima del mar con vistas a la cara oeste de la Barceloneta y a la Torre del Reloj.

El Elche se mantiene donde abrió sus puertas, en el Poble Sec de los teatros y las salas de fiestas. El ambiente del mediodía es familiar, pero abundan las mesas de trabajo porque este local es de los primeros –junto al Set Portes- que se le ocurren a quien desea llevar a un amigo o a un cliente a comer un buen arroz.

Por eso te puedes encontrar a todo tipo de clientes, desde grupos de empresa –las oficinas centrales de la Endesa catalana están a pocos metros- a sindicalistas. Josep Maria Álvarez, el secretario general de la UGT catalana, es un habitual.

Tienen arroces de casi todas las clases, aunque para mi el mejor es la paella de bacalao con 'ceps', al margen de las más típicas de marisco y la pelada. El 'rossejat' de fideos y el arroz a banda también son buenas opciones. El resto de la oferta es bastante común, con buenas croquetas y frituras variadas, quizá el punto más débil: demasiado aceite.

La cocina es la clásica mediterránea de pescado y marisco. Hay quien echa en falta la incorporación de las nuevas creaciones de arroces de los cocineros valencianos y alicantinos, que en realidad son la recuperación de antiguas recetas olvidadas, pero eso no le resta mérito en absoluto.

La carta de vinos no es extensísima, aunque está muy bien elegida y estructurada: amplia oferta de blancos de todas las denominaciones, incluido el Primitivo Quiles de Alicante. Desde hace años sirven el mismo aperitivo, una crema de paté con tostadas; y si pides una cerveza tienen el buen gusto de servirte una Aka Damm bien fría.
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