Embat, el camino del triunfo

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Mallorca, 304. www.restaurantembat.es [email protected] 93 458 08 55

25 de marzo de 2011 (11:58 CET)

Gentes de las oficinas, las empresas de los alrededores y del cercano Colegio de Abogados que se han hecho habituales son la clientela mayoritaria de este local, con unos tres años largos de andadura. Enseguida se nota que hay poco pasavolant, muchos que se saludan y son recibidos amigablemente por los propietarios. Siempre se descuelga algún turista de esos que viajan con buenas guías, por lo general japoneses o americanos. Embat es uno de los llamados bistronomics –uno de los mejores de Barcelona, quizá el referente más claro- que nos han descubierto que se puede comer muy bien, con platos muy cuidados, a un precio claramente razonable. Una media de 30 euros, incluido el vino que la jefa de sala, Cristina Torres, suele recomendar con un criterio muy equilibrado: aromas y sabores innovadores a un coste asumible, sin sablazos.

  Fotos cedidas por el restaurante

El establecimiento es pequeño, unos 40 servicios, y está atendido por cuatro personas entre cocina y comedor. La decoración es algo espartana, con un mobiliario tan elemental que sorprendió al crítico del The New York Times por su contraste con la calidad de los platos. La carta es breve, pero la renuevan con frecuencia: cuatro primeros, cuatro segundos, cuatro postres; tres sugerencias de vinos por copas; y tres de cervezas, Estrella de barril, bien tirada, AK y una Baladin italiana tostada. Toda la oferta es suculenta y la relación calidad precio es muy buena; el que lo visita por primera vez siempre se lleva una tarjeta. Estupendos canelones de pato, como la crema de calabaza, y como el arroz con berberechos -qué perfume- o la presa de ibérico crujiente. Muchos platos están confeccionados con ingredientes de la cocina catalana, como la butifarra negra y los pies de cerdo. Las raciones no son escasas, por lo que es fácil acabar con la sensación de abundancia.

La estrategia es muy sencilla: los jóvenes cocineros Fidel Puig y Santi Rebés que pusieron en marcha el Embat trabajan como si lo hicieran con menú –cuatro alternativas para cada plato- pero sin la rigidez en lo que se refiere al precio, que aun siendo similar en todos ellos da más libertad. Por eso, la factura media al mediodía oscila entre los 25 euros con agua y contención o 30-35 con vino y sin cortarse demasiado. Las noches de jueves a sábado ofrecen las cuatro opciones, pero con más nivel: si para comer puedes tomar el arroz con bacalao, para cenar lo preparan con bogavante. A pesar del éxito que han cosechado tan rápidamente, no se plantean cambios porque desde el principio han tenido claro el objetivo de primar la cocina sobre lo demás en una apuesta original y efectiva.
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