Liquidación de Cremalleras Rubí, líder del sector

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13 de febrero de 2015 (00:00 CET)

Un juzgado mercantil de Barcelona ha declarado incumplido el convenio de la compañía Cremalleras Rubí, por lo que decreta la apertura de la fase de liquidación de la empresa. La firma suspendió pagos en 2010, tras una abrupta caída de las ventas y la acumulación de fuertes pérdidas, cifradas en 7,4 millones.

Un año después, logró la aprobación de un convenio que entra en la categoría de draconiano, pues fijó una quita del 30% del pasivo y el pago del resto en seis años, con cuotas crecientes. Pero ni aún con estas condiciones tan favorables la compañía ha sido capaz de cumplirlo. La plantilla consta de 115 personas.

Cremalleras Rubí es el fabricante de cremalleras más antiguo del país. Llegó a ocupar el segundo puesto del escalafón del ramo por volumen de giro. Su nacimiento data de 1926, cuando se fundó como Relámpago Zipp, con apoyo de la compañía británica Imperial Metalurgic Industries. En aquella época y hasta los años setenta, Zipp alcanzó la primacía del mercado europeo.

En 1981, la compañía suspendió pagos con un voluminoso pasivo de 400 millones de pesetas. Del percance emergió transformada en una sociedad anónima laboral y adoptó el título de Cremalleras Rubí. En 2013, facturó 8,1 millones y obtuvo un beneficio neto de 159.000 euros. Las exportaciones equivalen al 56% de las ventas.

El auditor que revisó las cuentas afirma que las reservas estaban sobrevaloradas en 19 millones, debido a una apreciación de su inmovilizado que no se adecúa a los criterios de tasación y normas contables generalmente aceptadas. 

 

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