Sánchez-Camacho tiene miedo a los floreros

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18 de febrero de 2013 (18:02 CET)

La presidente del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, ya no se fía de nadie. Después de que se saltara a luz que en 2010 mantuvo un encuentro en el restaurante La Camarga con la ex novia de Jordi Pujol Ferrusola, Victoria Álvarez, sobre cómo su ex pareja movía grandes cantidades de dinero en Andorra y Londres, la líder de los populares va con pies de plomo.

Sus visitas a otros restaurantes son estudiadas al milímetro. Tanto es así que Sánchez-Camacho acudió la semana pasada al restaurante Passadís del Pep en Barcelona, que frecuenta con asiduidad, y pidió un reservado con algo de recelo. La presidenta del PP iba acompañada y requería un espacio más tranquilo que invitara a la conversación.

Ante las informaciones que apuntan a que la charla entre Sánchez-Camacho y Álvarez fue grabada en un micrófono oculto colocado, supuestamente, por la agencia de detectives Método 3 en un adorno floral, los responsables de Passadís del Pep aseguraron a la dirigente popular que no había motivo alguno de preocupación ya que no había ningún florero en la mesa.
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