Un nacionalista en la cocina: Ca l’Isidre

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Les Flors, 12 Barcelona 93 441 11 39 www.calisidre.com

26 de noviembre de 2010 (14:04 CET)

Isidre Gironés es un gran admirador de Jordi Pujol, cuyo padre le prestó el dinero con el que arrancó el negocio en 1970. Es un cocinero nacionalista y catalán, no porque en su web el español aparezca en tercer lugar, tras el catalán y el inglés, como si estuviera en Lloret de Mar, sino por su apego a las recetas de la tierra y a los productos autóctonos.

Amante de los platos de cuchara, Ca l’Isidre es el último restaurante de primer nivel de Barcelona que mantiene el baluarte de la cocina catalana, el único que durante años se ha atrevido a sugerir a su distinguida clientela desde una butifarra negra con garbanzos o un par de huevos fritos, que ahora adorna con chanquete. Isidre es un tipo listo, y por eso está atento a las innovaciones.

Abrió de par en par los ojos cuando algunos de los grandes de la ciudad empezaron a prestar atención a la cocina tradicional del país, la que él ha cultivado toda la vida, pero a precios asequibles a través de segundas marcas: Petit Comité, Fonda Gaig, Tuset 27 y demás. Quiere saber qué se cuece de en los fogones barceloneses de última generación, mientras él va haciendo nuevas aportaciones a su carta, como hizo en su día con la trufa blanca, de la que es devoto.

La competencia de Via Veneto

Entre sus clientes figuran todo tipo de ejecutivos, especialmente de grandes empresas –las que pueden pagar sus facturas–, tanto de la ciudad como de Madrid. En sus mesas se han sentado todos los grandes empresarios y los más conocidos. Javier de la Rosa era un habitual, como lo es Enrique Lacalle. En ese terreno, es el local que más compite con Via Veneto.

Los acentos que distinguen ambos son el clasicismo del de Ganduxer, la propia ubicación geográfica de ambos –Ca l’Isidre está en el extremo sur de Ciutat Vella– y las orientaciones de sus cocinas: tradicional catalana uno, frente al afrancesamiento del otro. Quizá también el peso de la materia prima, sobre todo la del país, en la carta de Ca l’Isidre que siempre que puede ofrece las gambas rojas de Palamós hechas de la mejor forma y más sencilla: plancha y sobre una capa de sal.

Que le pregunten a Woody Allen si están buenas o no. Visitante del local cuando pasa por la ciudad, se puso las botas varias veces mientras rodaba Vicky Cristina Barcelona en la ciudad. Y a Jaume Roures, cuya productora cargaba con las facturas. 
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