Centrarnos en la recuperación

El acto del empresariado catalán expresa la impotencia de los sectores para conseguir movilizar a las instituciones a resolver sus problemas

El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, durante su intervención en el acto celebrado por el mundo empresarial catalán en Barcelona contra la violencia en las calles, el 4 de marzo de 2021 | EFE/AG
El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, durante su intervención en el acto celebrado por el mundo empresarial catalán en Barcelona contra la violencia en las calles, el 4 de marzo de 2021 | EFE/AG

La situación es ésta: comercios cerrados por culpa de la pandemia, sin las necesarias ayudas económicas para preservar las empresas, los puestos de trabajo y mantener los locales; comercios con los escaparates rotos producto del vandalismo y cientos de establecimientos, a pie de calle, cerrados definitivamente con el cartel “se traspasa”.

La situación es ésta: sin una sólida base de confianza y lealtad entre el sector público y el privado no será posible la recuperación económica y anímica de Barcelona.

Instituciones como Fomento del Trabajo y Pimec han puesto las bases para que más de cien entidades se movilicen para exigir la máxima implicación institucional para abordar la grave situación que se vive en Barcelona, con motivo de los altercados provocados en el marco de las movilizaciones en defensa de la libertad de expresión y del rapero Pablo Hasél.

La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de profesionales, trabajadores y empresarios ha sido el vandalismo vivido en las últimas semanas que ha permitido observar hasta qué punto los cálculos políticos para conseguir conformar gobierno han sido superiores al interés por abordar una situación económica y de graves desórdenes públicos.

El manifiesto publicado es la expresión de la impotencia de los sectores para conseguir movilizar a las instituciones a resolver sus problemas económicos, de inseguridad y las consecuencias derivadas de las restricciones producto de las medidas para atajar la pandemia.

Lo que subyace en el fondo del manifiesto es la necesidad de que los interlocutores sociales y económicos no solo tengan derecho a hablar sino que tengan el derecho a ser escuchados. Poco a poco, se constata que no es posible trazar y dar forma a una solución sin un gran consenso de ciudad capaz de recoger todas las sensibilidades económicas, políticas y sociales que permitan superar la actual desconfianza del sector privado con las instituciones que deberían defender sus derechos.

Solo es posible recuperarse de la crisis social, económica y política desde la unidad

Los ciudadanos se preguntan ¿Qué ha sido esto? ¿Cómo ha pasado? ¿Y por qué? ¿Qué se debe hacer para solucionarlo? Las preguntas se agolpan en la mente de muchas personas que intentan mantener su trabajo o su empresa con enorme sacrificio, que se sienten abandonadas por la clase política.

Al cansancio anímico por la pandemia ahora se une el desconcierto de no saber qué intereses defienden las instituciones. La perplejidad y el asombro dominan el ambiente de muchos sectores económicos de Barcelona, que no pueden concebir su ciudad atrapada en el fuego cruzado que se percibe entre las instituciones. El diagnóstico no puede ser más descorazonador, al advertir que la única divisa que vale es la de “sálvese quien pueda”.

Este panorama crítico puede tener una vía de solución si se vuelve a recuperar la idea de una Barcelona conectada con la concordia, el diálogo institucional, el orden social y el compromiso cívico acordando determinar objetivos para propiciar una pronta recuperación.

Para que se vuelvan a poner en funcionamiento estos valores será necesario retomar el consenso para frenar la división política que debilita cualquier iniciativa de solución. Desde hace mucho tiempo, la sociedad civil está integrando los intereses particulares de los ciudadanos a los intereses comunes para mostrar a las instituciones que solo es posible recuperarse de la crisis social, económica y política desde la unidad.

El manifiesto, más allá de la crítica y la alerta, busca fijar que es necesario avanzar, desde la moderación y serenidad política, hacia una armonización de todas las fuerzas políticas, sociales y económicas para reconstituir un espacio de entendimiento entre todos y tomar la senda de la recuperación económica y anímica de la ciudad con una decidida lucha contra las desigualdades sociales.

Centrarnos en la recuperación es comprender que la cohesión social solo es posible si las instituciones públicas escuchan a todos los ciudadanos con la voluntad de atender sus peticiones y mostrando un decidido empeño por responder a sus necesidades económicas y de orden social.

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Fèlix Riera