Cómo proteger la prosperidad y derechos de los europeos
Una hegemonía a la baja de Estados Unidos, una Unión Europea envejecida que no se atreve a rejuvenecerse, una Rusia dispuesta a recuperar la hegemonía perdida y una China que ha iniciado el camino del desafío
El 13 de diciembre de 2001 fue un día trascendental para el orden mundial. Lo cuenta el periodista Andrea Rizzi en uno de los trabajos que hoy resultan imprescindibles (La era de la revancha, 2025) para entender dónde estamos, cómo hemos llegado ahí y qué es lo que puede estar esperándonos. Un nuevo mundo.
Aquel día -el 11 de Septiembre de por medio y telón de fondo-, la Administración de George W. Bush anunció la intención de retirarse del Tratado sobre Misiles Balísticos. Es decir, Estados Unidos ponía en cuestión uno de los pilares fundamentales de la Guerra Fría fundamentado en la teoría y en la práctica de la disuasión militar.
Las manos libres de Estados Unidos y la revancha de Rusia
Estados Unidos -como afirma Andrea Rizzi- “quería manos libres para perseguir sus intereses estratégicos y, en concreto, el desarrollo de un escudo antimisiles”. Como era previsible, la maniobra “fue recibida con disgusto en Moscú, que la percibió como un atropello”. El quid de la cuestión: Estados Unidos, con la excusa de defenderse de Irán y Corea del Norte -ese es el razonamiento de Vladimir Putin- alteraba el equilibrio de defensa mundial de tal manera que los misiles rusos podían ser neutralizados por Estados Unidos. A ello hay que añadir la ampliación de la OTAN.
Vladimir Putin aprovechó la nueva coyuntura para sumarse a la carrera armamentista, afianzar su liderazgo vía fortalecimiento del nacionalismo y vigorizar la voluntad de revancha después de la caída del Muro. A ello –aprovechando el desgaste de la hegemonía norteamericana– hay que añadir el surgimiento de potencias orientales nacionalistas y autoritarias como, por ejemplo, la República Popular China.
Escalofriante
En eso estamos hoy: una hegemonía a la baja de Estados Unidos, una Unión Europea envejecida que no se atreve a rejuvenecerse, una Rusia dispuesta a recuperar la hegemonía perdida y una China que ha iniciado el camino del desafío –poder- universal, de momento en el campo de la economía y la tecnología. Añadan la ambición -internacional o regional- de Corea del Norte, India, Turquía, Irán.
Las potencias o pseupotencias orientales –la pesadilla oriental- están negociando un nuevo concierto de naciones y Estados capaz de competir con Occidente. Capaz de ganar la partida –arrebatar el poder- a Occidente. Un nuevo orden mundial no solo en la economía, sino también en valores. “Escalofriante”, sentencia Andrea Rizzi.

El populismo, el nacionalismo, la xenofobia
Los derechos humanos y la democracia están en juego. Atención. No solo están en juego por el acecho cauteloso oriental, sino también por un Occidente en donde florece el populismo, el nacionalismo y la xenofobia fruto del descontento y la frustración social. De ahí, Donald Trump, Giorgia Meloni o Geert Wilders. A quien busque unos culpables de la situación, Andrea Rizzi les señala la globalización (la globalización siempre tiene alguna culpa), las plataformas digitales, el cambio climático, los instintos humanos o el miedo.
un Occidente en donde florece el populismo, el nacionalismo y la xenofobia fruto del descontento y la frustración social
Reinvención o subyugación
El autor indica el dilema de la Unión Europea: reinvención o subyugación. Cargado de razón, Andrea Rizzi señala que las pequeñas reformas no son suficientes, que los desafíos son enormes e inmediatos, que la Unión Europea afronta la realidad con debilidades que la sitúan hoy en una posición de dependencia que mañana puede ser de subordinación o subyugación.
En definitiva, se necesita dar dos grandes saltos hacia dos objetivos estratégicos interconectados: mejorar la competitividad y reforzar la seguridad. ¿Cómo? productividad, innovación, consolidación de empresas competitivas a escala global, unión de capitales, que financie con eficacia inversiones, capacidades defensivas y de seguridad con fuerza disuasoria. Conclusión: solo desde esta Unión Europea “se podrán proteger la prosperidad y los derechos de los europeos”.
Una receta, la de Andrea Rizzi, que es la que hoy necesita urgentemente España –es decir, los españoles- para sobrevivir al cohete económico de un Pedro Sánchez que se parece al cohete de la película El astronauta –una parodia fanfarrona y arrogante- protagonizada por Tony Leblanc y Antonio Ozores. Un sueño que no es sino desastre. Es cierto que se necesita atrevimiento e imaginación.
Italo Calvino y Andrea Rizzi
Merece la pena cerrar este artículo con la cita que abre el libro y con la reflexión que cierra el volumen. Ahí está todo.
La cita, extraída de Las ciudades invisibles de Italo Calvino: “El infierno de los vivos no es algo por venir; si hay uno, es el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos”.
La reflexión de Andrea Rizzi: “Huir no para desentenderse, sino para encontrar el lugar en el cual dudar, pensar por sí mismos, hallar la plenitud vital que nos indican Dante y Camus, y desde el cual actuar en consecuencia, rebelarse, para dar espacio a lo que no es infierno, para superar dinámicas de abuso y revancha, de partidismos y nacionalismos, de indiferencia y nihilismo, ensanchando, con esa rebelión individual, la primera persona del plural”.