Ilusión y expectación  

Muchas personas expresan con su voluntad de dejar de ser espectadores de lo que ocurre en el mundo la necesidad de recuperar la ilusión y la expectación por lo que acontece en su vida y la de los suyos

Dentro de cuarenta y ocho horas iniciaremos la andadura de 2023 con ilusión y expectación. Tanto la ilusión como la expectación designan dos de los principales rasgos del espectador, que es en lo que se han convertido los individuos en una sociedad como la nuestra, caracterizada por un proceso de alejamiento de las personas del escenario político, donde se desenvuelve la gran tragicomedia del mundo, y, al mismo tiempo, el afán de protagonizar/vivir grandes hitos personales.

Nos encontramos en un punto donde las personas quieren recuperar el tiempo que pierden viendo en directo, en sus móviles, tabletas, ordenadores o televisores inteligentes, que el mundo se precipita al vacío como un funambulista al vacío se rompe el delgado alambre que soporta su peso o pierde el equilibro.

Hoy, la ilusión y expectación de muchas personas en el inicio del nuevo año gira en torno a evitar el extraño encantamiento que les provoca oír, leer y ver noticias que convergen siempre en el mismo punto: reclamar su apoyo emocional al mismo tiempo que se les impide actuar para que las cosas cambien.  

Foto: Pixabay.

Las personas buscan alejarse de tantas paradojas negativas que cuestionan su ética y que les llevan a sentirse mal con ellos mismos. Paradojas como las vividas en el mundial de fútbol de Qatar cuando, al mismo tiempo que los aficionados coronaban a Messi como el rey del fútbol, otro jugador, el iraní Amir Nasr-Azadani, era detenido por defender públicamente los derechos de las mujeres en su país.  

Lo que muchas personas expresan con su voluntad de dejar de ser espectadores de lo que ocurre en el mundo es la necesidad de recuperar la ilusión y la expectación por lo que acontece en su vida y la de los suyos.

No se trata de egoísmo ni de desinterés por lo que ocurre,  sino más bien el deseo de librarse de la manipulación de las emociones que se ejerce desde el poder. Librarse del peso de salvar el mundo. Dejar atrás la facultad de implicarse emocionalmente en todo. La ilusión y la expectación que se deposita en el 2023 es vivir nuestro mundo particular cada vez mejor combatiendo las causas manipuladas del mundo.