Prioridad humana
El deseo de ser prioritario se está apoderando del mundo hasta el extremo de olvidar que los Estados siempre han dado más importancia a quienes son originarios del país que a quienes no lo son
El deseo de ser prioritario se está apoderando del mundo hasta el extremo de olvidar que los Estados siempre han dado más importancia a quienes son originarios del país que a quienes no lo son. No se debe olvidar que el Estado es el resultado de un pacto social por el cual las personas nativas de un territorio deciden convertirse en ciudadanos, dejando en manos de éste -de los ciudadanos, funcionarios y políticos que lo gestionan- el poder ejecutivo, legislativo y judicial, así como el monopolio de la violencia. La consecuencia de este desplazamiento del poder individual hacia uno colectivo, el Estado, se produce para garantizar seguridad, orden, estabilidad e igualdad ante la justicia. Así pues, conceptos políticos como la prioridad nacional se vienen utilizando, con mayor o menor intensidad, a lo largo de la historia, desde finales del siglo XIX hasta nuestros días.
La prioridad nacional que plantea Vox difiere de la que ya está llevando a cabo el Estado español en intensidad, retórica y legalidad. Fue prioridad nacional no dejar pasar a un nutrido grupo de migrantes en la valla de espinos de Ceuta y Melilla, hecho que acabó con varias personas muertas, heridas y detenidas. El problema que supone la iniciativa política de Vox para el Estado y, en concreto, para las fuerzas de seguridad y el poder judicial, como ya lo hiciera en Francia le Front National de Marine Le Pen, hoy Rassemblement National, es que los inmigrantes pasan a tener menos derechos que los nativos y se les señala como un factor desestabilizador para preservar la identidad religiosa, estética, sentimental, simbólica, cultural y social, en este caso de España. Se hace necesario subrayar que la iniciativa de Vox, que refrenda críticamente el Partido Popular, rompe con el equívoco de quién pertenece a España, pues intensifica la realidad en la que ya vivimos: que es para los españoles y los miembros de la Unión Europea, guste o no admitirlo. España, que forma parte de la Unión Europea, ha de aplicar sus políticas de contención, control fronterizo y expulsión de migrantes, que inciden en la idea extendida de que ya existe una prioridad europea. En resumen, la prioridad nacional es un eufemismo para no hablar de defensa nacional, lo que acarrearía el problema moral de admitir que uno se defiende del otro por no haber nacido en España.
Si ponemos el foco en la prioridad nacional en relación con la sustitución de tareas humanas por la robótica y la IA, podemos ver que en aeropuertos como el de Aeropuerto de Barcelona-El Prat un ciudadano puede pedir un café o un bocadillo a un brazo robótico sin mediación humana. Se puede observar cómo los pasajeros prefieren en ocasiones el servicio del robot al de los seres humanos. La conclusión que podemos extraer al unir prioridad nacional con la presencia del robot en nuestros aeropuertos nacionales -probablemente producido en China- es que, más temprano que tarde, acabaremos hablando de la prioridad humana, que, como la prioridad nacional, se sustenta en el miedo al otro o a lo nuevo y, sobre todo, en señalar quién es el propietario último, el dueño de las cosas, aquel que tiene prioridad sobre los otros. Algo que se acerca mucho a los clubes exclusivos en los que no todo el mundo puede entrar, a no ser que uno sea socio o haya sido invitado.