La elección de Ciudadanos

Ciudadanos no ha sabido percatarse de que lo que querían arrebatarles el PSOE y el PP son sus votantes y no su espacio político

Nadie escapa a la fascinación de la tragedia, ni siquiera los partidos políticos que la protagonizan. Ciudadanos, que se presentó en España como un partido reformador de la política nacional, ha acabado atrapado en el juego de tensiones entre el PSOE y el PP. El resultado es un partido más confundido con sus propias estrategias que con las de sus contrarios.

Han pasado de gobernar la comunidad de Murcia con el PP a quedarse fuera del gobierno; de gobernar la Comunidad de Madrid con el PP a tener que ir a elecciones y ver cómo se lanzan opas a sus votantes desde otros partidos. Cada vez que un partido busca situarse en el centro político acaba siendo devorado por el bipartidismo.

Se podría aseverar que los partidos que adoptan el  centro político, como hicieron CDS o Ciudadanos, resultan útiles para remover el tablero político pero no sirven para formar parte del juego que se desarrolla en él.

Ciudadanos va a la deriva, que no es lo mismo que dejarse llevar por la deriva. Dicho de otro modo, avanza en una espiral hacia dentro sin acabar de tomar conciencia que debe dibujar políticamente la espiral hacia afuera.

9939080 edited
Inés Arrimadas, con Albert Rivera. EFE

Ciudadanos, primero con Albert Rivera y ahora con Inés Arrimadas, representa un partido que crecía cuando obedecía a sus actos y que ahora puede desaparecer al atender más a los actos de los otros partidos que, además, se disputan sus votantes.

Ahí reside la cuestión de fondo. Ciudadanos no ha sabido percatarse de que lo que querían arrebatarles el PSOE y el PP son sus votantes y no su espacio político; son sus diputados y no sus ideas.

A la contabilidad política le interesa más los beneficios políticos que las convicciones y mucho más los resultados electorales que los sueños reformadores. Un partido político está pensado para alcanzar el poder, no para codearse con él.

Un movimiento mal calculado o mal aconsejado puede propiciar el hundimiento de un partido político que estaba pensado para garantizar la gobernabilidad y se encuentra ahora  intentado gobernarse a sí mismo ante la crisis más importante en que se encuentra desde su fundación.

Los próximos meses se podrá valorar si los dirigentes de Ciudadanos han sido capaces de analizar lo ocurrido para evitar quedar totalmente a merced de lo que otras fuerzas políticas esperan de ellos.