Los embargos de vivienda se triplican hasta niveles de 2017

La reanudación de los registros de la propiedad y la crisis han triplicado las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas, hasta niveles de hace más de cuatro años

Bloques de viviendas en Madrid.

Tras casi un año y medio desde el inicio de la pandemia el impacto de la crisis de la Covid-19 en familias y empresas sigue perdurando y ello se refleja todavía en indicadores como el de las ejecuciones hipotecarias sobre vivienda habituales, que se triplicó en el segundo trimestre del año.

Estos embargos de vivienda subieron un 253,2% entre abril y junio, hasta los 3.243 procesos, la cifra más alta desde el primer trimestre del año 2017 y la más elevada en un segundo trimestre desde el ejercicio 2016, según los datos publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En comparación con el primer trimestre, las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas habituales se incrementaron un 1,1% entre abril y junio, acumulando un año al alza.

La reanudación de los registros de la propiedad

En las cifras se refleja la reactivación de los registros de la propiedad desde hace unos meses tras el parón producido en la primera parte de la pandemia como consecuencia del Estado de alarma y las medidas de restricción de movilidad, lo que ha hecho que se retomen los casos previos a la crisis y los acontecidos desde su inicio.

También hay que tener en cuenta que no todas las ejecuciones de hipoteca que se inician terminan con el lanzamiento (desahucio) de sus propietarios y que un procedimiento judicial puede dar lugar a varias certificaciones por ejecución de hipoteca.

El Real Decreto-Ley 8/2020 de 17 de marzo estableció, en su artículo 7, medidas extraordinarias conducentes a procurar la moratoria de la deuda hipotecaria para la adquisición de la vivienda habitual.

En el caso de producirse esos lanzamientos, la prohibición de desahucios aprobada por el Ejecutivo se dirige solo a los desahucios “sin alternativa habitacional” y, por tanto, para aquellos casos en los que no tengan asegurada y garantizada la posibilidad de ser realojados en una vivienda digna una vez que se produce el lanzamiento.

Las ejecuciones hipotecarias totales suben un 79,3%

Con todo, en el segundo trimestre del año se iniciaron 9.753 ejecuciones hipotecarias, un 18,1% más que en el trimestre anterior y un 79,3% por encima del dato del segundo trimestre de 2020. De ellas, 9.239 afectaron a fincas urbanas, en donde se incluyen las viviendas, y las 514 restantes a fincas rústicas.

Las ejecuciones hipotecarias sobre fincas urbanas subieron un 16,9% a nivel trimestral y un 73,8% respecto al segundo trimestre de 2020, en su mayoría por las registradas sobre viviendas.

Dentro de las fincas urbanas, 5.887 ejecuciones correspondieron a viviendas, un 13,7% más en tasa intertrimestral y más del doble (+103,7%) en términos interanuales, y de ellas 4.090 eran ejecuciones sobre viviendas de personas físicas, un 5,2% más trimestral y un 242,8% superior a hace un año.

De su lado, las ejecuciones sobre solares fueron 271 (+11,1% trimestral y +81,9% anual), al tiempo que en la categoría de “otras urbanas”, en las que figuran locales, garajes, oficinas, trasteros, naves, edificios destinados a viviendas u de otro tipo totalizaron 3.081, un 24% más trimestral y un 35,3% más anual.

La mayor parte, sobre vivienda usada

Los embargos sobre viviendas correspondieron en una amplia mayoría, el 88,8% del total, sobre viviendas usadas (5.227), mientras que el restante 11,2% fueron ejecuciones hipotecarias sobre viviendas nuevas (660).

El 16,5% de las ejecuciones hipotecarias iniciadas sobre viviendas en el segundo trimestre corresponde a hipotecas constituidas en el año 2007, el 12% a hipotecas constituidas en 2006 y el 9% a hipotecas de 2005.

De hecho, los datos del INE recopilados por Economía Digital reflejan que el periodo 2005-2008 concentra el 45,9% de las ejecuciones hipotecarias iniciadas este trimestre.