FECSA, el gigante español que fabrica 58.000 cascos anuales, factura 155 millones en 2025

La compañía española especializada en soluciones avanzadas de protección y seguridad para Fuerzas Armadas y cuerpos de seguridad consolida su expansión internacional y refuerza su capacidad industrial y tecnológica.

El Ejército de Tierra realiza una demostración dinámica que integra sistemas robotizados en colaboración con la industria nacional y la participación de observadores internacionales y de las Fuerzas Armadas, en el Campo de Maniobras y Tiro 'Álvarez de Sotomayor' en Viator (Almería). A 30 de octubre de 2025, en Viator, Almería (Andalucía, España). Marian León / Europa

El Ejército de Tierra realiza una demostración dinámica que integra sistemas robotizados en colaboración con la industria nacional y la participación de observadores internacionales y de las Fuerzas Armadas, en el Campo de Maniobras y Tiro ‘Álvarez de Sotomayor’ en Viator (Almería). A 30 de octubre de 2025, en Viator, Almería (Andalucía, España). Marian León / Europa

FECSA, la compañía española que fabrica equipamiento de protección militar, ha cerrado 2025 con una facturación de 155,5 millones de euros y un EBITDA de 39 millones, consolidando el mayor ciclo de crecimiento de su historia y respaldado por un aumento en la producción.

La cifra llega un año después de que la compañía ya marcara su anterior máximo histórico, con 154,6 millones de ingresos y 37,1 millones de EBITDA en 2024.

Dos ejercicios consecutivos de récord en una empresa especializada en soluciones avanzadas de protección y seguridad para Fuerzas Armadas y cuerpos de seguridad que, con solo 188 empleados, ha logrado convertirse en uno de los referentes europeos de un sector que vive su momento de mayor demanda en décadas.

El contexto explica en parte el resultado. La invasión rusa de Ucrania en 2022 y el posterior rearme acelerado de Europa han generado una demanda de equipamiento militar que las industrias del continente llevan tres años intentando satisfacer.

La Princesa de Asturias vuela en un avión reactor F-5 en la Escuela Militar de Caza y Ataque Ala 23 de la Base Aérea de Talavera la Real. Casa de S.M. el Rey
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FECSA, que lleva años invirtiendo en capacidad productiva y en tecnología propia, ha llegado a esta fase de expansión del mercado con una infraestructura preparada para aprovecharla.

13 millones de inversión industrial desde 2017

Detrás de los resultados hay una apuesta industrial sostenida que se remonta a hace casi una década. Desde 2017, FECSA ha destinado más de 13 millones de euros a inversión en CAPEX orientada a la automatización, digitalización y ampliación de sus capacidades productivas.

Una cifra significativa para una empresa de su tamaño, que refleja una convicción estratégica sobre la necesidad de construir capacidad industrial propia en lugar de depender de proveedores externos.

El hito más reciente de ese proceso de modernización es CETAF, el nuevo Centro Tecnológico de Alta Frecuencia inaugurado en 2025 en Arganda del Rey, en la Comunidad de Madrid.

Especializado en la fabricación de balística flexible para chalecos y sistemas de protección personal, el centro incorpora además capacidades de mantenimiento y gestión de fin de vida bajo criterios de sostenibilidad y economía circular, dos requisitos que empiezan a ser habituales en los pliegos de contratación de defensa europeos.

El resultado de esa inversión es una infraestructura productiva capaz de fabricar anualmente 120.000 placas balísticas, 75.000 chalecos antibalas y 58.000 cascos, lo que convierte a FECSA en uno de los productores más relevantes del segmento de protección personal para militares y fuerzas de seguridad en toda Europa.

VELUM y el blindaje sin acero

La diferenciación de FECSA no descansa solo en la capacidad productiva sino en el desarrollo de tecnologías propias que difícilmente pueden encontrarse en otros proveedores del mercado europeo.

Uno de sus desarrollos más avanzados es VELUM, una tecnología multiespectral orientada al enmascaramiento frente a sistemas de detección visual e infrarroja.

Su relevancia crece en un entorno marcado por la proliferación de drones y sistemas aéreos no tripulados en misiones de vigilancia y reconocimiento, ya que reduce la detectabilidad de personal, vehículos y posiciones operativas frente a sensores ópticos y térmicos.

En un campo de batalla donde los drones están cambiando las reglas del juego, reducir la firma térmica e infrarroja de los combatientes y sus plataformas es una ventaja táctica de primer orden.

La segunda gran apuesta tecnológica de la compañía es su línea de blindaje para plataformas terrestres, aéreas y navales, que incluye blindaje antiminas, Spall-Liners y protección en puertas.

La clave diferenciadora de esta tecnología reside en el empleo de soluciones textiles avanzadas en sustitución del acero convencional, lo que permite alcanzar la misma protección balística con hasta un 43% menos de peso.

Esa reducción de peso mejora la carga útil, la autonomía y la movilidad operativa de las plataformas, un factor crítico en operaciones donde cada kilogramo cuenta.

En un mercado donde gran parte de este tipo de blindaje continúa importándose de fuera de Europa, FECSA refuerza con esta línea su apuesta por la soberanía industrial y tecnológica del continente en el ámbito de la defensa.

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