Barcelona responde con participación

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La fotografía es desigual, con barrios como el Raval o el centro de Les Corts, con una afluencia moderada

Colas en el colegio La Salle de Gràcia | ED

09 de noviembre de 2014 (13:31 CET)

Los barceloneses han respondido a la convocatoria del 9N. Algunos colegios han amanecido con colas. Otros, apenas presentaban unas pocas personas en la puerta. Imágenes desiguales, en una ciudad con diferencias profundas. La pseudoconsulta ha arrancado y, salvo incidencias puntuales, todo ha seguido el guión previsto.

El ambiente era puramente festivo, como el de las manifestaciones soberanistas de los tres últimos años, aunque sin banderas ni pancartas; algunas camisetas y gorras indepes, eso sí. Tampoco había familias, era la hora de los militantes. La perspectiva ha cambiado con la llegada del mediodía. Muchas familias y personas mayores. Los jóvenes habrán reservado turno para ir a las urnas por la tarde.

Eixample

Antes de las ocho de la mañana, que era la hora de la convocatoria, decenas de voluntarios se agolpaban ante la puerta pequeña de la Escola Fructuós Gelabert, en la calle Sardenya del Eixample barcelonés. Cuando han dado las nueve, todos los miembros de las mesas ya estaban en sus puestos y los suplentes que no se necesitaron fuera del recinto.

A esa hora la cola para votar ya doblaba por la calle Industria. De cuando en cuando, la gente se giraba, comprobaba la dimensión de la fila y aplaudía. Desde el otro lado de la calle dos mossos observaban el desarrollo de los acontecimientos, atentos a que no hubiera incidentes.

Gràcia

La imagen de Gràcia, barrio con una gran bolsa de votantes nacionalistas, era la que exactamente buscaba la ANC. Colas por todos los colegios. Los votantes en la Salle serpenteaban en dos filas que se han mantenido durante toda la mañana. Los voluntarios resolvían todo tipo de dudas: ¿Si no estoy empadronado aquí puedo votar? ¿Lo puedo hacer con el DNI caducado? ¿Dónde se comprueba la mesa?

En el CEIP Reina Violant y el Vedruna, las imágenes eran similares. Decenas de personas aguardando en fila india en la calle. Abrigados, comentando asuntos del día a día y con algunos niños revoloteando con sus juguetes.

Ciutat Vella

En el Raval se respiraba tranquilidad. Los vecinos del barrio han ido a votar aunque en pocos momentos se han formado colas comparables a las que se han visto en otros puntos de la ciudad. En el Vedruna, no hacía falta esperar: sólo coger la papeleta y depositarla en las urnas. En la Escola Massana sí había que esperar bajo la atenta mirada de los indigentes habituales de su jardín interior. "Yo he votado porque nos lo han quitado todo", comentaba uno de ellos, sentado en la escalera.



En los colegios, poca afluencia de ciudadanos inmigrantes. Un dato significativo en uno de los barrios con más presencia de extranjeros. Sin ir más lejos, su voto fue crucial en las primarias del PSC.

Les Corts y Sants


En el IES Duran i Bas, en el distrito de Les Corts la afluencia ha caído a partir de las 10 de la mañana. Aunque fueran menos, no significaba que los presentes estuviesen menos motivados. Una mujer, en la treintena, comentaba que ha viajado desde Suiza esta misma mañana para votar. "Por la tarde cojo el avión de vuelta", ha explicado a este diario.

Por contra, en la Escuela Proa, en Sants, también presentaba una imagen de participación elevada. Las colas salían hasta la calle.
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