Trump anuncia una tutela estadounidense sobre Venezuela tras la captura de Maduro
Washington plantea una tutela temporal del país mientras impulsa un relevo político y judicializa al chavismo
Trump en la comparecencia desde Mar-a-Lago. Foto: YouTube
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha protagonizado una comparecencia de alto impacto político y diplomático al anunciar que su país “se hará cargo” de la situación en Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante una operación militar ejecutada en Caracas. El mandatario estadounidense ha presentado esta intervención como una medida temporal, destinada a garantizar una transición política que desemboque en un nuevo liderazgo considerado “aceptable” por Washington y la comunidad internacional.
Trump ha asegurado que la presencia de Estados Unidos no será simbólica ni limitada, sino que implicará una implicación directa en la gestión del proceso de transición. Según sus palabras, EE. UU. permanecerá en el país el tiempo necesario para evitar un vacío de poder, estabilizar las instituciones y facilitar el surgimiento de un nuevo Ejecutivo. El presidente ha defendido esta estrategia como una actuación “responsable” tras años de deterioro político, económico y social en Venezuela.
La comparecencia llega apenas horas después de la captura de Maduro, arrestado junto a su esposa tras un asalto a lo que Trump describió como una “fortaleza en el corazón de Caracas”, en medio de bombardeos selectivos sobre la capital y zonas colindantes. El mandatario ha insistido en que la operación fue “precisa y necesaria” y ha reiterado que el ya expresidente venezolano responderá ante la justicia estadounidense por cargos relacionados con narcotráfico y terrorismo.
Una transición dirigida desde Washington
Durante su intervención, Trump ha sido explícito al hablar de una transición tutelada, dejando claro que Estados Unidos asumirá un papel central en la reorganización política venezolana. “Ya hemos llegado y nos quedaremos”, afirmó, subrayando que la prioridad es crear las condiciones para un relevo ordenado del poder, sin dar detalles sobre plazos ni mecanismos concretos para designar al nuevo liderazgo.
El presidente estadounidense ha evitado mencionar nombres propios, pero sí ha señalado que el sustituto de Maduro deberá ser “aceptable” tanto para los venezolanos como para la comunidad internacional. Este matiz ha sido interpretado por analistas como una referencia a figuras de la oposición reconocidas fuera del país, así como a la necesidad de respaldo regional e institucional para legitimar el proceso.
Trump ha justificado la intervención apelando al colapso del Estado venezolano, asegurando que el país se encontraba bajo el control de una estructura criminal enquistada en el poder. Según su versión, la ausencia de una autoridad legítima tras la captura de Maduro obliga a Estados Unidos a actuar para evitar el caos, la violencia y una crisis humanitaria aún mayor.
El presidente también ha enmarcado la operación en la lucha contra el narcotráfico, recordando que Maduro se encontraba imputado en tribunales estadounidenses desde 2020. En este sentido, ha defendido que la detención y el control temporal de la situación son una extensión de la política de seguridad nacional de EE. UU., especialmente ante el impacto del tráfico de drogas en suelo norteamericano.

El petróleo y la reconstrucción económica como eje del plan
Uno de los aspectos más llamativos de la comparecencia ha sido el énfasis de Trump en el potencial económico de Venezuela, especialmente en el sector energético. El presidente ha afirmado que las grandes compañías petroleras estadounidenses invertirán miles de millones de dólares para reparar una infraestructura que describió como “gravemente dañada” tras años de mala gestión y corrupción.
Trump ha presentado estas inversiones como un beneficio mutuo, asegurando que permitirán reactivar la economía venezolana y generar ingresos para el país, al tiempo que las empresas estadounidenses obtendrán beneficios legítimos. Según su discurso, la recuperación del sector petrolero será clave para estabilizar Venezuela y sentar las bases de su reconstrucción económica.
El mandatario ha insistido en que Estados Unidos no actúa por altruismo, sino desde una lógica de intereses estratégicos y económicos claros, que incluyen la seguridad energética regional. En este contexto, ha defendido que la participación de empresas estadounidenses garantizará transparencia, eficiencia y estándares internacionales, en contraste con el modelo anterior.
Estas declaraciones han reavivado el debate internacional sobre la soberanía venezolana, ya que la propuesta implica una intervención directa en sectores clave de la economía. Mientras Washington habla de reconstrucción y estabilidad, críticos advierten del riesgo de una dependencia estructural y de un rediseño del país bajo parámetros definidos desde el exterior.
Maduro, rumbo a Nueva York y al sistema judicial estadounidense
Trump ha confirmado que Nicolás Maduro y Cilia Flores serán trasladados a Nueva York, donde deberán comparecer ante el Tribunal del Distrito Sur, que instruye las causas abiertas contra ambos. Según el presidente, el matrimonio se encuentra actualmente bajo custodia estadounidense en el buque USS Iwo Jima, desde donde será llevado a territorio continental.
El mandatario ha recalcado que Maduro “enfrentará todo el poder de la justicia estadounidense”, insistiendo en que su captura marca un punto de inflexión histórico. Para Trump, el arresto del dirigente venezolano envía un mensaje claro a otros líderes acusados de delitos internacionales, reforzando la idea de que “nadie está por encima de la ley”.
La comparecencia ha generado una oleada de reacciones internacionales, con aliados de EE. UU. pidiendo garantías sobre el respeto al Derecho Internacional y críticos denunciando una intervención sin precedentes en América Latina. Aun así, Trump se ha mostrado firme, asegurando que Estados Unidos no dará marcha atrás y que su objetivo final es “una Venezuela libre, estable y próspera”.
Con esta declaración, Trump sitúa a Venezuela en el centro de la agenda global, abriendo un escenario inédito en el que una potencia extranjera asume abiertamente la tutela de un país soberano. El desenlace de esta estrategia marcará no solo el futuro venezolano, sino también el equilibrio político y diplomático del continente en los próximos años.