Botella avaló adjudicaciones millonarias a Gowex

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Jenaro García utilizó la UPM de plataforma para lograr proyectos como la gestión de las comunicaciones de emergencias en el metro y autobuses de Madrid

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella.

07 de julio de 2014 (21:51 CET)

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella (PP); Jenaro García, el empresario que ha confesado la falsificación de las cuentas de Gowex, y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) protagonizaron un triángulo que, en los últimos cinco años, habría sido fundamental para explicar por qué el consistorio de la capital apalancó la expansión de la ingeniería que ha engañado a los mercados.

La primer edil de Madrid avaló con su firma que Gowex lograra adjudicarse algunos de los principales concursos que la UPM había puesto en marcha. Varios ejemplos son los proyectos Rocket, Esmesec e Idespec, fechados en 2010.

Como vice alcaldesa, Botella lideraba desde 2008 el consejo social del campus tecnológico, el máximo órgano de gobierno extra académico, cuya función destacada es el control presupuestario de la universidad.

Proyectos destacados


La colaboración, en distintos grados de compromiso, de la institución docente con la empresa de wifi alcanza el centenar de referencias. Diversas fuentes coinciden en que el idilio de Gowex con las instituciones de Madrid se fragua en este entorno.

La compañía de García se llevó, por ejemplo, el gato al agua para crear una red de comunicación con capacidad de prever y facilitar la gestión de tragedias en el metro y bus madrileño. Al ser un encargo de envergadura, Telefónica I D y SICE lograron parte del concurso.

En este proyecto también está embarcada la UPM y se financió gracias a los planes Avanza, que puso en marcha el gobierno socialista. En paralelo llegarían las grandes adjudicaciones, como la concesión del servicio de wifi por parte de la Empresa Municipal de Transporte (EMT).

Negocio a costa del erario


Gowex se basó en trabajar con el ayuntamiento para aprovechar las subvenciones comunitarias y construir, por cuenta del erario madrileño, redes sobre las que, luego, García implantaba servicios propios como portales de publicidad.

Este patrón, que Gowex reprodujo en otras 90 ciudades, es difícil de rastrear y, por tanto, de cuantificar y es donde radica el presunto engaño. Supuestamente, el grueso de los ingresos provenía de realquilar a otros operadores esa infraestructura desplegada con recursos ajenos, no sólo de ayuntamientos, sino también de empresas con presencia en la vía pública, como los restaurantes.

Origen del engaño

Al esquema de negocio se le atribuyó en las cuentas falseadas ingresos de 184 millones de euros al año. El auditor estadounidense que destapó el escándalo, Gotham, reduce la cifra a una décima parte. Los autores del informe que ha hecho estallar la burbuja de Gowex también aseguran que ni de lejos gestiona los 100.000 puntos de conexión declarados. La cifra estimada es de 5.000.

Cuando Botella avaló las actas del consejo social de la UPM, que visaba las adjudicaciones, García era un reputado empresario. Gowex no sólo ha salpicado a la alcaldesa de Madrid, también al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (PP), que le entregó personalmente un premio hace dos meses.

Una vez levantado el velo, Madrid ha anunciado que suspenderá las concesiones si se demuestra el engaño masivo. En la UPM no han respondido a este diario.
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