Colau y Carmena, el lunes en un acto conjunto en Barcelona. EFE/Alejandro García
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El independentismo carga contra la exalcaldesa de Madrid por negar que haya presos políticos y contra Colau por escogerla como pregonera

Barcelona, 16 de julio de 2019 (21:02 CET)

Poco podía imaginarse Ada Colau que la elección de Manuela Carmena como pregonera de las fiestas de la Mercè podía acabar siendo polémica. Pero este jueves, coincidiendo con el pleno del cartapacio, la cita con la que el Ayuntamiento pone en marcha la maquinaria municipal, la exalcaldesa de Madrid negó de manera categórica que los líderes independentistas encarcelados sean presos políticos, dando motivos al independentismo más recalcitrante para meterla en el mismo saco en que hace tres años metieron a Javier Pérez Andújar, cuyo pregón fue incluso contraprogramado con uno alternativo a cargo del cómico Toni Albà. Y las reacciones no se hicieron esperar.

Carmena, entrevistada en RAC-1, se mostró contraria a la prisión preventiva, que debería aseguró que los procesados por el Supremo en la causa del 1-O en prisión preventiva “no son presos políticos en absoluto”. La exalcaldesa madrileña y juez emérita del Supremo señaló que “el estatuto de preso político se da cuando hay una vulneración de los derechos humanos y no hay Estado”, pero que en el caso que nos ocupa, lo que se dirime es si los acusados se han saltado la Constitución, y, cuando se vulnera el ordenamiento jurídico, recordó, “hay consecuencias que pueden ser penales”.

Las declaraciones de Carmena llovieron sobre mojado, porque el lunes, la exalcaldesa madrileña ya había hecho otras que tampoco  gustaron al independentismo, al afirmar que Vox ha sido una consecuencia del procés, así que los reproches de usuarios soberanistas en las redes sociales no se hicieron esperar, y la CUP interpeló directamente a Colau vía Twitter para pedirle que vete a la pregonera y la cambie por otra.

Los comunes, que en todo lo referido a las causas judiciales abiertas sobre el procés están alineados con las tesis del independentismo, lo que incluye defender la existencia de represión y presos  políticos, tampoco tardaron en desmarcarse de Carmena. Lo hicieron por boca de su portavoz en el Parlament, Susanna Segovia, que insistió en que la de la pregonera es “una opinión personal” y subrayó que ellos piensan diferente: “Siempre hemos  dicho que creemos que son presos políticos y que la única sentencia posible es la absolución”.

La postura de Carmena también le reportó a Colau una felicitación, pero de esas que la incomodan, porque provenía de Manuel Valls. El líder de Barcelona pel Canvi (BC), que en la negociación de la estructura municipal volvió a desmarcarse del resto de la oposición y a alinearse con el gobierno municipal, felicitó en el pleno a la alcaldesa por la elección de Carmena precisamente por sus palabras sobre los presos, que calificó de “muy importantes” y que están en la misma línea de las del propio ex primer ministro francés, que insistió en su intervención en que si el exconseller y ahora concejal Quim Forn no pudo asistir a la sesión plenaria “es porque estamos en un estado de derecho”.

Visiblemente incómoda, Colau le replicó que no la ha invitado a abrir la fiesta mayor de Barcelona por eso, sino por haber ejemplificado que se puede hacer política desde el diálogo. Pero la número dos de ERC en el Ayuntamiento, Elisenda Alamany, no tardó en hurgar en el episodio para alegar que los votos de Valls que facilitaron la investidura de Colau "no eran gratis".

"Valls puso un lodazal para cuatro años y algunos hacer esfuerzos para salirse", ironizó vía Twitter, el mismo conducto utilizado por el director de Comunicación del govern de Quim Torra, Jaume Clotet, para cargar contra Carmena y contra Colau por escogerla: "La pregonera de la Mercè debería procurar no ofender la inteligencia y la dignidad de aquellos a los que vendrá a inaugurarles las fiestas. Los que la han invitado de manera estética y partidista deberían hacérselo notar", espetó.

Pérez Andújar, que abrió la Mercè de 2016, era hasta ahora el pregonero escogido por Colau que más reproches había suscitado entre el independentismo por sus posturas abiertametne contrarias al mismo. En 2017, la pregonera fue la filósofa Marina Garcès vindicó el referéndum del 1-O a apenas una semana de su celebración, y en 2018, la actriz y directora de cine Leticia Dolera criticó la prisión preventiva, aunque advirtió al independentismo que "no se puede imponer un concepto de nación a los que no la sienten como tal" y que no le parecía "del todo sano" poner "el concepto de nación por encima de todo" o convertirlo "en motor de nuestras vidas".

Colau sabía que afronta el mandato con varias patatas calientes ya sobre la mesa. Sin ir más lejos, las escaladas del precio del alquiler y de la inseguridad, que la forzarán a celebrar dos plenos extraordinarios antes de final de julio. O como los excesos del turismo que es de esperar que un año más capitalicen las protestas en vecinales en el centro de la ciudad este verano. Lo que no tal vez no esperaba es que, escogiendo a Carmena, a la lista también tendría que añadir, otra vez, una polémica por la pregonera de la fiesta mayor.

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