Ciudadanos se arriesga: facilitará gobiernos, pero desde la oposición

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NUEVO MAPA POLÍTICO

Juan Martín y Albert Rivera en la noche de las elecciones andaluzas

Barcelona, 04 de mayo de 2015 (21:26 CET)

Ciudadanos sigue creciendo en las encuestas. Pero son eso, sondeos. La realidad ha comenzado a ser exigente. Y el partido que lidera Albert Rivera, con otros dos hombres como puntales de la formación, José Manuel Villegas y Fran Hervías, ha madurado ya su primera decisión: se inclina por la abstención en la segunda vuelta de la investidura de Susana Díaz, como presidenta de la Junta de Andalucía.

El discurso de Díaz, de este lunes, resultó contradictorio. Quiso contentar a toda la oposición, con distintos elementos de su programa. Pero su intención fue la de contentar a Ciudadanos, con un plan para atacar la corrupción que recoge elementos del plan de transparencia del partido de Rivera. Por ello, y por responsabilidad, Ciudadanos podría facilitar la presidencia a Susana Díaz.

Rivera se defiende

Pero las acusaciones de que Ciudadanos mantendrá al PSOE en el Gobierno andaluz, tras más de 30 años dominando la Junta, no se hicieron esperar. Máxime cuando Ciudadanos protagonizó una campaña electoral marcada por la renovación.

El propio Rivera, no obstante, acabó escribiendo en su cuenta de Twitter explicando que Ciudadanos no dará la presidencia a Díaz, sino "el 35% de los andaluces" que votaron por ella. Ante esa realidad, Rivera facilitará que se pueda constituir un gobierno. Pero sin formar parte del Ejecutivo.

Las dos reglas del partido

Ciudadanos ha marcado dos cuestiones de una forma diáfana: negociar en cada territorio, "no de una forma global", según apunta la dirección del partido. Y la segunda es que se ejercerá la oposición, si no se llega a ser primera fuerza.

Es decir, que si ahora toca Andalucía, Ciudadanos facilitará las cosas, porque entiende que no hay una alternativa a Susana Díaz. Pero no esperará, como intentaba el PP, a las elecciones del 24 de mayo, para lograr una entente en la que se englobara la Junta, los municipios y las diputaciones provinciales.

Con esa decisión, el partido de Rivera se ha adelantado al PP, y le demuestra que es "responsable", uno de los valores que más premia el electorado, con lo que se ha granjeado las simpatías de muchos medios, que ven en Ciudadanos una especie de PP liberal y libre de las cargas de la corrupción.

Determinante en un buen número de autonomías

El PSOE, por tanto, tendrá el gobierno de Andalucía, con el apoyo inicial de Ciudadanos. Después del 24 de mayo, el partido se enfrentará a otras decisiones: la Comunidad de Madrid, y el Ayuntamiento de Madrid; la Comunidad Valenciana y el Ayuntamiento de Valencia; la Comunidad de Aragón; Castilla-León y Castilla-La Mancha, son territorios que, según los sondeos, dependerán de lo que haga Ciudadanos. El peso del partido también podría ser determinante en otras comunidades y en ayuntamientos.

La estrategia es clara. Pero la presión también es enorme. Podemos, y el PSOE ven en Ciudadanos un posible aliado del PP, y los mismos dirigentes conservadores, después de haberlos despreciado, se sienten ahora muy cercanos a los postulados de la formación naranja.

El síndrome del CDS

Las críticas se han trasladado a las redes sociales, con la elaboración de un vídeo, en el que se recogen frases e imágenes de los dirigentes del partido.

Albert Rivera; el vicesecretario general y jefe de gabinete de Presidencia, José Manuel Villegas; el secretario de organización, Fran Hervías, y el secretario de comunicación, Fernando de Páramo, se muestran firmes.

Su problema ahora es difundir esos principios al conjunto del electorado, para que nadie se lleve a engaño, y con la necesidad de superar el fantasma del CDS, el Centro Democrático y Social de Adolfo Súarez, que, pese a las diferencias, acabó confundiendo a sus votantes, y el partido quedó barrido tras las municipales y autonómicas de 1991.

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