Coello aguanta el chaparrón en el consejo social de la UB

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Su cargo caducó el pasado 17 de mayo. El claustro de profesores le reprobó en diciembre de 2010 y las relaciones con el rector son tensas. Cobra 85 euros por cada reunión a la que asiste

Joaquim Coello con el ex conseller Antoni Castells

14 de octubre de 2011 (20:43 CET)

Joaquin Coello sigue en la presidencia del consejo social de la Universitat de Barcelona (UB) casi un año después del cambio de color político en la Generalitat y tras la reprobación de buena parte del claustro del centro. Su cargo caducó el pasado 17 de mayo, pero el Govern, el único que tiene potestad para destituirle, no ha designado a su sucesor. De hecho, ni siquiera ha decidido una fecha para presentar a un sustituto.

La relación con los directivos de la universidad es tensa. Especialmente con su rector, Dídac Ramírez, según apuntan fuentes cercanas a su persona. El claustro de profesores le reprobó en diciembre de 2010, pero desde el primer momento se escudó en un defecto formal para continuar en el cargo. Durante la votación no estaba presente el 30% del quorum que se pide para tomar una decisión de estas características.

Coello se ha negado a contestar las preguntas de Economía Digital, pero desde su entorno aseguran que continua trabajando de forma habitual y que, a pesar de que espera la destitución, sigue impulsando distintas inciativas. “En la Administración los mandatos y los proyectos discurren por distintos caminos”, afirman estas mismas fuentes. En cuanto a las relaciones con el rectorado de la UB, señalan que son “correctas”.

Designado por Josep Huguet (ERC), no tiene asignado ninguna retribución fija por dirigir el consejo social. Pero cobra 85 euros netos por cada reunión a la que asiste. Según han indicado fuentes conocedoras de las cuentas de la UB, la retribución anual de Coello oscila entre los 20.00 y los 30.000 euros porque factura cada encuentro en el que está presente.

Plan de governanza de las universidades

Desde el entorno de Coello explican que está satisfecho con el trabajo realizado en el marco del consejo social. Ahora, trabaja con los 19 decanos de la UB para analizar qué necesidades tendrán los centros en los próximos años.

A pesar de la polémica que ha propiciado en el centro, su aventura universitaria no termina aquí. Forma parte de la comisión que elabora el nuevo plan de governanza de las universidades catalanas, constituida bajo la presidencia de Artur Mas.
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