Maragall y Bosch se saludan en el acto de toma de posesión del segundo como conseller de Acción Exterior de la Generalitat. EFE/Andreu Dalmau

Colau y ERC ensayan una alianza estratégica con el tranvía

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Ernest Maragall (ERC) se muestra favorable también a reactivar el proyecto estrella de Barcelona en Comú: el tranvía por la Diagonal de Barcelona

Iván Vila

Economía Digital

Maragall y Bosch se saludan en el acto de toma de posesión del segundo como conseller de Acción Exterior de la Generalitat. EFE/Andreu Dalmau

Barcelona, 14 de enero de 2019 (20:55 CET)

Ada Colau ya cuenta con poder reactivar la conexión del tranvía por la avenida Diagonal de Barcelonadespués de que en abril del año pasado la oposición enviara al congelador el que era uno de los proyectos estrella del mandato.

La CUP, que entonces votó en contra de la medida, dio a entender este lunes que dará apoyo a la iniciativa cuando sea sometida a votación en el pleno de finales de enero, así que ya solo falta el ok de ERC, y los republicanos, ya sin Alfred Bosch al frente,amagan ahora con avalar el proyecto, en lo que, de concretarse, sería el primer fruto del nuevo escenario de entendimiento entre el universo de Barcelona en Comú y los de Oriol Junqueras.

El gobierno municipal de Barcelona en Comú (BC) anunció el pasado 4 de enero su intención de volver a someter a votación este mismo enero la unión tranviaria, y el primer trámite hay que formalizarlo este miércoles día 16 en la comisión de Ecología, Urbanismo y Movilidad, que vota el dictamen previo a la votación en el pleno del próximo día 25, que es la que cuenta. 

Colau ya contaba con los votos de BC, el PSC y el concejal no adscrito Gerard Ardanuy, que el año pasado ya dieron apoyo a la conexión; y el del otro concejal independiente, Juanjo Puigcorbé, ex de Esquerra que la semana pasada ya expresó vía Twitter su intención de avalar esta vez el proyecto.

Ahora, a la hora de hacer la suma, el ejeucutivo de Colau cuenta también con los de la CUP, así que ya le salen 20 de los 41 concejales del consistorio, mientras que Pdecat, Cs y PP, las tres formaciones abiertamente contrarias al proyecto, suman 17, de manera que bastaría con una abstención de los cuatro ediles de Esquerra para que el tranvía por la Diagonal obtuviera, esta vez sí, luz verde.

Así que este lunes, tras el anuncio de la CUP de que presentará una proposición en línea con el planteamiento del gobierno municipal sobre el tranvía, la teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, compareció en rueda de prensa para recordarle a ERC que, según el último barómetro municipal, la mayoría de sus votantes son partidarios de la conexión.

Primeros contactos de Colau y Maragall

Colau y Sanz se reunieron el jueves de la semana pasada con el alcaldable de ERC, Ernest Maragall, y el concejal que ahora ejerce formalmente de jefe de filas de los republicanos en el consistorio, Jordi Coronas, y el viernes, el gobierno municipal le hizo llegar a los republicanos la propuesta, a la que ahora espera respuesta.

Dos días antes de ese primer encuentro, Maragall ya hizo declaraciones abriendo la puerta a un acuerdo sobre el tranvía incluso antes de las elecciones municipales del 26 de mayo. Y esa la disposición a negociar ya supone un vuelco respecto de la actitud de Bosch, erigido en azote de Colau y que mantuvo su rechazo al tranvía a base de añadir nuevas exigencias a medida que el ejecutivo de los comunes iba dando satisfaciendo las anteriores.

De hecho, esete mismo lunes, el alcaldable independentista admitió su predisposición favorable al proyecto. "En principio hay una mayoría clara, y nosotros también ,que estamos a favor", dijo en un acto del partido en el barrio de Sants. Pero Maragall añadió un aviso en forma de reproche por comparecencia de Sanz. "El gobierno Colau actúa a golpe de rueda de prensa, y está más interesado en la foto que en la solución", espetó. "Si quieren hablar seriamente, tenemos que sentarnos y trabajar, frivolidades y caprichos, no".

Cruces de declaraciones aparte, ahora,lo más probable es que Esquerra haga reserva de voto en la comisión de este miércoles, lo que permitiría ganar tiempo para nuevas conversaciones. Este lunes, fuentes de la formación alegaban que necesitan analizar en detalle la propuesta, que plantea instar a la Generalitat, responsable última de la gestión mediante su mayoría en la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM), a estudiar las opciones que hay de rescatar la concesión de los tramos ya existentes del tranvía.

Opciones de rescate

A ese respecto, el propio Ayuntamiento descartó el año pasado en un informe que advertía que el coste de semejante operación podía suponer un desembolso de entre 227 y 440 millones de euros en concepto de indemnización a las empresas adjudicatarias, así que lo que se plantea es no renovar la concesión, que se acaba en el año 2032.

En todo caso, y en línea con las demandas de la CUP, el gobierno municipal aboga por la gestión pública desde el minuto cero del tramo de nueva construcción, y por renegociar con las concesionarias las condiciones del contrato para que los beneficios atribuibles a la nueva infraestructura no vayan a sus bolsillos sino a las arcas públicas, según explicó este lunes Sanz, que precisó que la idea es poder empezar las obras el año que viene.

Si finalmente se da ese acuerdo entre Colau y Maragall con el que cuenta el gobierno municipal y se culmina el desbloqueo de la conexión de las dos ramas ahora existentes del tranvía, la operación, además de un éxito preelectoral de la alcaldesa, supondría la primera concreción del acercamiento de ERC a los comunes, una apuesta que Junqueras ha activado como alternativa a la alianza con el universo postconvergente que ha caracterizado el proceso independentista de los últimos años. 

Redefinición estratégica de ERC

Esa redefinición estratégica precisaba de un cambio de fichas ya ejecutado con el relevo de Bosch, antiguo jefe de filas municipal y ganador sin oposición de las primarias republicanas, por Maragall. Bosch se había convertido en un furioso azote de Colau, y había hecho bandera de su oposición al tranvía, de modo que, en plena reconfiguración del mapa político catalán tras la aplicación del artículo 155 y las elecciones del 21-D, era un lastre para el flirteo con los comunes.

Así que Bosch fue apartado del Ayuntamiento, un palo que el ahora conseller acató disciplinado a cambio de quedarse con la cartera de la que se encargaba Maragall en el gobierno catalán, la de Acción Exterior, Relaciones Institucionales y Transparencia.

Ahora, allanado el camino, y dando luz verde al tranvía por la Diagonal, ERC daría también carta de naturaleza al nuevo escenario, uno que de entrada no solo concedería a Colau un primer triunfo en forma de un oxígeno electoral que viene necesitando como agua de mayo a tres meses de la cita con las urnas, sino que escenificaría un alejamiento entre los de Junqueras y el Pdecat, vehementemente contrario a la conexión y socio suyo —en tanto que integrado en Junts per Catalunya— al otro lado de la plaza Sant Jaume, en el gobierno de coalición del president Quim Torra.

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