La exconcejal de ICV y actual responsable de Medio Ambiente del Área Metropolitana de Barcelona, Imma Mayol, en una entrevista a Catalunya Ràdio / CCMA

La "dolce vita" de Imma Mayol: 100.000€ de sueldo en el AMB a la espera de sentencia

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La exconcejal de ICV en Barcelona está acusada de un delito medioambiental y de malversación cuando fue presidenta de EMAYA, la empresa de agua en Palma

Barcelona, 12 de noviembre de 2020 (06:55 CET)

A la espera de sentencia y con un importante sueldo público. Así vive la exdirigente de ICV y exconcejal en el Ayuntamiento de Barcelona, Imma Mayol, con una nómina anual de 107.000 euros a cargo del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) como responsable de Medio Ambiente, mientras espera veredicto judicial por presunto delito medioambiental y malversación. 

Hasta que Ada Colau la rescató para el AMB, la exconcejal de ICV ocupaba el cargo de gerente en EMAYA, la empresa municipal de agua y alcantarillado de Palma de Mallorca.

La Fiscalía de Medio Ambiente la acusa de un presunto delito medioambiental por vertidos al mar de aguas fecales emitidos por la depuradora de la compañía que presidía la dirigente ecosocialista. 

No es el único encontronazo judicial que ha tenido, puesto que Imma Mayol también está investigada en Mallorca por un presunto delito de malversación de fondos públicos, ya que la exdirigente ordenó gastos presuntamente irregulares para frenar este desastre ecológico.

Colau, al rescate de Mayol en la AMB

La Guardia Civil llegó incluso a registrar el domicilio de Mayol en Barcelona en agosto de 2019 a la búsqueda de material informático y de un teléfono móvil. La investigación insiste en que la exdirigente ecosocialista podría haber invertido dinero de forma irregular en otras cosas, en lugar de arreglar la depuradora y neutralizar los vertidos tóxicos. 

¿Cómo ha terminado en el AMB? Ada Colau, que llegó a manifestarse vestida de superheroína en un míting de Imma Mayol contra las políticas de vivienda del ayuntamiento de la época (donde ICV hacía de socio menor del PSC en el consistorio), ha sido quien la ha rescatado. 

La alcaldesa de Barcelona nombró a Imma Mayol como responsable del área de Ecologia del AMB, una de las joyas de la entidad supramunicipal al manejar una parte importante del presupuesto de la entidad. Su nombramiento estuvo envuelto de una fuerte polémica interna. 

Contradicción en el código ético de los comunes

Además, su nombramiento contradice el código ético de los comunes. En su punto 3.6 insiste en que un cargo público de la formación deberá dimitir o se le deberá cesar de manera inmediata si está imputado por delitos relacionados con corrupción, prevaricación con ánimo de lucro, tráfico de influencias, enriquecimiento injusto con recursos públicos o privados, soborno, malversación y apropiación de fondos públicos (por interés propio o para terceros). 

La exconcejal en Barcelona explicó en una entrevista a El País que su responsabilidad se centraría sobre tres ámbitos: la postsentencia sobre Aigües de Barcelona, los residuos y la transición de la energía eléctrica. Un año después no ha fructificado ninguna de las tres áreas que Mayol había prometido.

La realidad fue muy distinta. El Tribunal Supremo falló a favor de la empresa mixta Aigües de Barcelona; del tema residuos no se ha avanzado en nada significativo y la transición de la energía eléctrica se ha quedado en una mera declaración de intenciones.

La controvertida gestión de la AMB

Mayol ha hallado en el AMB una institución ideal para pasar desaparcibida, puesto que este organismo supramunicipal rara vez es noticia.

No obstante, Economía Digital ha publicado varios artículos sobre su deficiente gestión. Un informe de la Sindicatura de Cuentas, por ejemplo, ha detectado cientos de irregularidades en la llamada contratación menor y también enormes desviaciones presupuestarias, por ejemplo, en la construcción de cuatro plantas de de residuos, las llamadas Ecoparc

La entidad supramunicipal preveía un gasto de 40,03 milllones de euros para habilitar una instalación de este tipo en Sant Adrià del Besos (Barcelona). El coste final fue mucho mayor: acabó siendo de 91,1 millones, lo que se tradujo en un incremento del 127,6% respecto a lo presupuestado.

No es el único caso. El AMB preveía para una instalación del mismo estilo en la Zona Franca un coste de 48,28 millones. Pero el precio final, después de un sinfín de modificaciones e inversiones adicionales, fue bastante superior: 95,9 millones (un 98,6% más).

Y aún hay otro caso. El coste de otra planta de residuos del AMB en Montcada i Reixach tenía que suponer un desembolso de 59,95 millones. Pero el gasto final acabó siendo de 93,28 M€. Es decir, un incremento del 55,6% respecto a la previsto inicialmente.

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