Dos sondeos avalan los cálculos de Sánchez y cifran el enfado general. Foto: EFE

El Congreso no sufre estrés: 36 días de trabajo y Navidad

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Si no hay repetición de elecciones, los diputados trabajarán 36 días y volverán a disfrutar de un mes de vacaciones porque enero se considera inhábil

Barcelona, 07 de septiembre de 2019 (12:25 CET)

Los dirigentes políticos del Congreso de los Diputados inician este curso con un claro aliciente: tienen 36 días de trabajo obligatorio antes de marcharse de vacaciones por Navidad. Aún con la incógnita de saber si finalmente habrá una repetición electoral, la 'vuelta al Congreso' con el período de sesiones se inicia el 10 de septiembre.

Estos treinta y seis días de trabajo se darán si finalmente prosperan las negociaciones entre el PSOE y Unidas Podemos para hacer presidente a Pedro Sánchez antes del 23 de septiembre. De lo contrario, se repetirán las elecciones el día 10 de noviembre, por lo que las Cortes quedarán disueltas y no habrá actividad alguna en el Parlamento, más allá de la Diputación Permanente.

El calendario de sesiones plenarias, que aprobó la mesa del Congreso el pasado miércoles, establece doce semanas de trabajo, con los habituales plenos los martes, miércoles y jueves. 

Se dividen en tres semanas en septiembre, cuatro en octubre, otras tres en noviembre y apenas dos semanas en diciembre. El día 20 de ese mes los diputados se cogerán unas largas vacaciones hasta el año que viene, pues no hay que olvidar que enero, como agosto, se considera inhábil, según se recoge en el artículo 73 de la Constitución.

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La jornada del diputado

Según la teoría, los diputados deberían asistir a la Cámara un total de treinta y seis días en estos cuatro meses. Pero, en la práctica, no están obligados a presentarse íntegramente todos ellos, especialmente en los plenos en los que no se celebran votaciones. 

En el Congreso defienden que la labor de los diputados no se circunscriba a su trabajo en el Pleno. Destacan que las comisiones les ocupan la mayoría de su tiempo y recuerdan la silenciosa labor que hacen sus señorías en sus respectivas provincias. Sin embargo, a día de hoy, hay diputados que tomaron posesión de su acta hace ya meses y apenas han pisado el Congreso desde entonces.

El pasado 29 de agosto, el Congreso acogió su primer pleno de este periodo de sesiones. Fue una sesión extraordinaria, con motivo de la crisis del Open Arms, y ya ese día planteaba un evidente aroma preelectoral. La mayoría de los parlamentarios llevaban un mes sin verse. Y, además, en vistas de que era un debate y no había que votar algunos decidieron ausentarse. Los vacíos en las bancadas eran evidentes desde la tribuna.

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