El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afronta este miércoles su penúltima sesión de control.

El Congreso tumba los presupuestos de Pedro Sánchez

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La legislatura agoniza. El presidente del Gobierno concretará este viernes la fecha de las elecciones, cuya fecha más probable es el 28 de abril

Marcos Pardeiro

Economía Digital

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afronta este miércoles su penúltima sesión de control.

Barcelona, 13 de febrero de 2019 (12:44 CET)

Ninguno de los intentos a la desesperada han servido para evitar una derrota más que previsible. El Congreso de los Diputados ha tumbado este miércoles la tramitación de los presupuestos generales del estado y ahora el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, debe decidir cuánto tiempo alarga una legislatura que se acerca a su final. Este mismo viernes, tras reunir al consejo de ministros, el presidente comunicará sus planes electorales.

En las últimas horas, Sánchez ha intensificado la reflexión sobre el momento más adecuado para celebrar elecciones. La fecha del 28 de abril es la que más convence en estos momentos, pero el presidente del Gobierno maneja algunas otras (14 de abril y 26 de mayo).

El ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos —uno de los miembros más destacados del núcleo duro de Sánchez—, confirmó que el calendario no tardará en clarificarse. "No se preocupen. En breve tendrán noticias", dijo a los periodistas en los pasillos del Congreso.

Últimos y fracasados intentos

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, realizó un intento a la desesperada para levantar el veto de los independentistas —y, en particular, de Carles Puigdemont— al proyecto de presupuestos. Un sector importante del Pdecat era partidario de dar aire al gobierno de Sánchez, pero Puigdemont se mostró inflexible en su contacto con Podemos.

Iglesias volvió a proponer una mesa de diálogo sobre Cataluña en la que estuvieran todos los grupos parlamentarios del Congreso. Quería el líder de Podemos conceder un papel destacado al PNV, siempre dispuesto a realizar el papel de mediador y a estar en la salsa del poder.

Pero el Gobierno optó por desentenderse de estas maniobras porque ha llegado a la conclusión de que es el momento de guardar distancias con el independentismo. Con sus líderes y con todo lo que suene a cesión. Se acabaron los relatores y semejantes. Llega la hora de poner rumbo a las urnas.

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