El Gobierno abre camino a la financiación alternativa de bancos y business angel

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El sector de las plataformas crowdfunding ve positivo el proyecto de ley a la espera del texto final

El ministro de Economía, Luis de Guindos / EFE

03 de octubre de 2014 (21:34 CET)

El crowdfunding para financiar proyectos de pymes ya tiene su propio marco legal. El Gobierno ha presentado el proyecto de Fomento de Financiación, con el que regular las operaciones de financiación que buscan un rendimiento derivado. Es decir, convertirse en socios de la compañía o hacer un préstamo que sea devuelto con intereses pactados. Es lo que se conoce como equity crowdfunding o crowddlending, respectivamente. La alternativa a bancos y business angel.

El proyecto de ley, pendiente del texto final, lo ha capitaneado el ministerio de Economía. Pero en el camino no ha estado solo. Como es habitual a la hora de redactar nuevos marcos legales, se ha rodeado de expertos. Hasta doce plataformas han remitido sus sugerencias e informes para asesorar el proceso. Y el resultado ha sido la delimitación de las inversiones de particulares y la identificación de los participantes.

Micro business angel


Una de esas plataformas ha sido la de Bihoop, fundada por cinco socios como José Carlos Vallecillo, ex alumno de Eada y uno de los pioneros de este incipiente sector en España. Participó en reuniones en las que se han trazado el camino para que las pymes puedan acceder al crédito a través de las aportaciones de micro business angels. Una “oportunidad de democratizar este proceso”, sostiene el empresario.

Pero, ¿quiénes son estos inversores y cuánto pueden aportar? Si el texto final no toca ni una coma de lo que ha presentado el Gobierno, se distingue entre inversores acreditados y no acreditados. Los primeros son institucionales o compañías que superen el millón de euros de activos; dos millones de cifra de negocio o 300.000 de recursos propios.

El sector, expectante pero satisfecho

Los segundos, los inversores particulares no cualificados, sólo podrán invertir un máximo de 10.000 euros anuales y no más de 3.000 euros por proyectos.

“No conocemos la última versión hasta que no se haga público, pero parece que se ha aplicado lo que hacen otros países como Reino Unido, lo de definir si es cualificado o no. A priori, lo vemos positivo”, concluye Vallecillo.

Funcionamiento de las plataformas


Para este empresario, el marco regulatorio era más que necesario que “se genere un entramado seguro, de supervisión. Un sistema regulatorio para crear un sector fuerte y dar confianza a los inversores”. Un nuevo escenario con el que el inversor sea consciente de los riegos del producto y de que este tipo de crowdfunding es una inversión a medio-largo plazo.

En cuanto a Bihoop, la plataforma dio sus primeros pasos hace cuatro años con cinco socios que ahora se han convertido en siete. Ha creado un ecosistema en torno al equity crowdfunding en el que sólo operan unas 20 plataformas. Su principal misión es crear un ecosistema propicio para que las pymes que pican a su puerta encuentren financiación en un periodo de 30, 60 o 90 días, según estime la compañía.

En ese tiempo se crean encuentros presenciales para que pymes e inversores intercambien opiniones. Finalizado el periodo pueden o no salir los números. Pero en caso de cantar bingo y conseguir la ansiada financiación, la plataforma se lleva un porcentaje pactado.
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