Unos políticos adictos
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La Generalitat se instala en la indefinición y admite no tener nada listo para el 1-O y que la marcha anunciada por Torra era solo una forma de hablar

Barcelona, 13 de septiembre de 2018 (04:55 CET)

El presidente Quim Torra había generado mucha expectación en torno a la conferencia política que pronunció la semana pasada, y que se suponía que tenía que trazar las líneas maestras del guión soberanista para los próximos meses. Pero, a la hora de la verdad, apenas anunció como únicas novedades la creación de un "foro social y cívico constituyente" que debería desembocar en la celebración de un referéndum y una "marcha por los derechos sociales y políticos" a la manera de aquella que en 1963 lideró Martin Luther King.

Una semana después de aquellos tímidos anuncios salpimentados con ambiguas advertencias sobre un eventual retorno a la unilateralidad, y aún en plena resaca de una nueva Diada multitudinaria, el gobierno de la Generalitat ha rebajado todavía más las expectativas de los que siguen esperando un retorno a la vía rupturista.

Así, pese a las llamadas que la presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, hizo a los partidos soberanistas al final de la concentración del martes a pisar el acelerador y no delegar toda la iniciativa política a la calle, el ejecutivo de Torra insistió este miércoles en que el "escenario central" ahora lo ocupan "el diálogo y la negociación", como si finalmente se hubiesen impuesto los planteamientos que lleva defendiendo hace meses ERC.

Torra hablaba "en sentido simbólico"

Pero es que, además del frenazo, la portavoz del gobierno Torra, Elsa Artadi, dejó claro este miércoles el alto grado de inconcreción que tiene todo lo que vaya más allá de esas ya estrenadas mesas de diálogo con el ejecutivo central. Aparte de prolongar las conversaciones con Sánchez y la movilización continua, todo es niebla en la hoja de ruta del ejecutivo Torra.

Ni esa estrategia de insistir en la protesta ciudadana está definida

De hecho, ni esa estrategia de insistir en la protesta ciudadana está definida. Artadi admitió que esa marcha de la que hablaba Torra nada tendrá que ver con aquella que hace 55 años encabezó King en Washington y que sirvió de palanca para la aprobación de la ley de derechos civiles que acababa con la segregación racial en colegios, centros de trabajo y lugares públicos y de la ley que blindó el derecho de sufragio de la población afroamericana.

Aquella fue una multitudinaria protesta que congregó a más de 200.000 personas, pero la marcha que propone Torra no es más que un recurso literario. Así lo reconoció Artadi, que reveló que el president hablaba "en sentido simbólico", refiriéndose en realidad a esa apuesta por la movilización permanente en la que insiste y que la ANC ya le ha advertido que no puede ser su único plan.

Sin nada preparado para el 1-O

Artadi también ha admitido, además, que a falta de menos de tres semanas, el govern no tiene aún nada preparado para la conmemoración del 1-O. El único anuncio que en ese sentido dio la portavoz fue que la reunión semanal que el ejecutivo catalán celebra cada martes se avanzará esa semana un día, del 2 al 1 de octubre, para hacerla coincidir con el primer aniversario del referéndum ilegal. 

Lo mismo vale para ese "foro constituyente" también anunciado por Torra: aún está tratándose "de forma muy preliminar" en el seno del gobierno, ha reconocido la portavoz. Lo único que parece haber decidido el gobierno catalán, aparte de perseverar en la demonización de la acción judicial contra los procesados, es el descarte de esas elecciones anticipadas con las que hasta hace bien poco todavía amagaba el president, pero que ahora ya parecen definitivamente aparcadas en su planes al menos hasta pasadas las municipales de mayo de 2019.

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