El papa saca los colores a la curia: es chismosa, arribista y está enferma

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Bergoglio pide a los altos cardenales del Vaticano un "examen de conciencia" y acudir al "sacramento de la reconciliación"

Redacción

El papa Francisco pronuncia su discurso durante el tradicional encuentro en la sala Clementina para felicitar la Navidad a los miembros de la Curia
El papa Francisco pronuncia su discurso durante el tradicional encuentro en la sala Clementina para felicitar la Navidad a los miembros de la Curia

23 de diciembre de 2014 (09:27 CET)

El papa Francisco ha regañado públicamente y de forma muy tajante a la cúpula del Vaticano, a los cardenales y los altos cargos de la curia pontificia. En el discurso de Navidad, "original" y sin un tono de amonestación --según sus asesores--, Bergoglio les acusa de sufrir varias "enfermedades".

Las ha descrito durante unos largos 20 minutos: "Sentirse inmortal e insustituible"; tener un "exceso de actividad"; sufrir de "petrificación mental y espiritual"; "exceso de planificación y funcionalismo"; estar "mal coordinados"; sufrir de "Alzheimer espiritual"; detentar la "rivalidad y vanagloria" de la gente soberbia; y la "esquizofrenia existencial" de quienes olvidan que están al servicio de personas concretas.

Los cardenales, chismosos y arribistas

Se ha mostrado más severo cuando les ha acusado de chismosos y arribistas. Ha calificado de "muy grave" la "murmuración". Incluso la ha llegado a comparar con el "terrorismo" por los destrozos que provoca en el seno de la organización.

Asimismo, reconoce que existe una tendencia "maligna" (otra de las enfermedades) de "divinizar a los jefes" y de abrirse de brazos al "carrerismo" para conseguir escalar en el Vatiacano. Advierte de que no es una patología sólo de los aduladores, sino también de algunos jefes que intentan controlar a sus súbditos.

La curia sufre cinco otras enfermedades: la "indiferencia respecto a los demás"; las "caras fúnebres"; la "acumulación de bienes"; los "círculos cerrados"; y el "provecho mundano" que se manifiesta en el "exhibicionismo".

Abrazar el "sacramento de la reconciliación"

El papa avisa que no sólo las altas esferas del Vaticano están aquejadas de estas dolencias. Ha indicado que las diócesis, congregaciones religiosas, las comunidades e incluso los movimientos cristianos no están exentos del contagio de estas "enfermedades".

Por ello, reclama a los miembros de la iglesia católica que hagan un "examen de conciencia" y acudan al "sacramento de la Reconciliación".

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