El ex presidente catalán Carles Puigdemont. Una jueza dio la razón a una mossa expedientada por criticarle

El Pdecat se marcha a Bruselas en busca de un milagro: retirar a Puigdemont

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Carles Puigdemont reúne este miércoles en Bruselas al grupo parlamentario de Junts per Catalunya, dividido y sin plan C para lograr un pacto con la CUP

Marcos Pardeiro

Economía Digital

El ex presidente catalán Carles Puigdemont. Una jueza dio la razón a una mossa expedientada por criticarle

Barcelona, 14 de marzo de 2018 (04:55 CET)

Carles Puigdemont se resiste a asumir que se ha convertido en un problema para que la mayoría soberanista sea operativa. El expresidente de la Generalitat, que ya renunció a la investidura y que designó a Jordi Sànchez como sucesor (inviable), se niega a dar más pasos al lado. No obstante, el Pdecat intentará este miércoles en Bruselas que complete su retirada y renuncie al acta de diputado. Sería tanto como "un milagro", según admiten voces destacadas del Pdecat.

El partido neoconvergente ha pasado a la ofensiva después de casi tres meses bailando el agua a Puigdemont. Aceptó que el expresidente de la Generalitat confeccionara la lista electoral de Junts per Catalunya (JpC) a su gusto y no puso inconveniente a que colocara a sus fichajes (Elsa Artadi, Eduard Pujol) en primera línea. El resultado ha sido que el Pdecat ha perdido por completo el control de JpC y que esto no ha servido para encarrilar el pacto de legislatura con ERC y la CUP.

Bailando con lobos

En este contexto se producirá durante este miércoles una reunión del grupo parlamentario de JpC que podría llevar por título Bailando con lobos. Puigdemont mantiene un importante control de los diputados que fichó personalmente, pero tiene a más de una decena de cargos del Pdecat irritados porque no afronta la situación con la misma generosidad que Artur Mas. "Mas dio un paso al lado pensando en el país y en el partido", recuerdan estos días algunas voces del Pdecat para contraponer esta actitud a la de Puigdemont.

Pero nadie espera, en realidad, que Puigdemont retroceda ni un milímetro más. La situación está tan encallada que tanto ERC como el Pdecat reconocen con un realismo creciente que el bloqueo conduce directamente a una repetición electoral. "Pinta más a elecciones que a cualquier otra cosa", describen unos y otros.

La CUP desprecia el autonomismo

Y lo cierto es que los movimientos de la CUP no invitan a pensar en un pacto a tres de las formaciones soberanistas. Los antisistema tan siquiera piensan valorar en su próximo consejo político de este sábado la última propuesta de acuerdo que les trasladó JpC y ERC. "Es que no vemos diferencias de fondo respecto a la propuesta que ya valoramos para decantarnos por la abstención de nuestras cuatro diputadas. Continúa teniendo carencias imporantes en el despliegue de políticas republicanas", describió la diputada Núria Martínez.

Los antisistema recuerdan que hubieran votado a favor de la investidura de Puigdemont porque aquello sí que era "un acto de desobediencia", pero no piensan pasar de la abstención al voto a favor si no ven una clara apuesta por desafiar la legalidad española. Y despreciaron, en este sentido, puntos del acuerdo que se les ofrece. Un ejemplo: "Lo que pedimos es la creación de una banca pública. No solo lo pedimos nosotros, ERC también lo llevaba en el programa. Pedimos eso y nos encontramos con una comisión, por eso nos parece autonomista".

ERC emplaza a JpC a designar a un tercer candidato a presidente

Es difícil intuir nuevos movimientos. Unos y otros tratan de pasarse la patata cliente. La última maniobra de ERC ha consistido en emplazar a JpC a designar un tercer candidato que no sea ni Sànchez ni Puigdemont. El Pdecat no tiene inconveniente, pero teme que esto no sirva para nada. Sólo para alargar la agonía y conducirse fatalmente a una derrota electoral.

 

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