La coordinadora general del Pdecat, Marta Pascal

El Pdecat trama cómo arrebatar el poder cedido a Puigdemont

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El Pdecat asume la probabilidad de unas elecciones y tiene claro que impedirá que Carles Puigdemont vuelva a confeccionar la lista electoral a su antojo

Barcelona, 13 de marzo de 2018 (04:55 CET)

A diferencia de sus antecesores, Carles Puigdemont no interpreta el papel de líder todopoderoso del Pdecat. El líder huido a Bruselas acumula cada vez más resistencias internas, a diferencia de Jordi Pujol y de Artur Mas, que lideraron Convergència a su conveniencia.

El caso de Puigdemont es muy distinto. La dirección del Pdecat se arrepiente de haber concedido a Puigdemont un enorme margen de maniobra para confeccionar la lista electoral de Junts per Catalunya (JpC). El núcleo duro del Pdecat querría viajar en el tiempo y no repetir los errores de aquel sábado de noviembre en Bruselas, cuando el presidente cesado de la Generalitat escogió a su antojo a las personas que debían integrarse en su candidatura electoral.

El Pdecat querría viajar en el tiempo y no repetir la confección de JpC

El resultado de aquella decisión es un grupo parlamentario fuera del control de Marta Pascal y de David Bonvehí, líderes del partido neoconvergente. Aunque es el Pdecat –y no la coalición electoral de JpC– el único titular de los derechos económicos y electorales de la candidatura, la dirección del grupo está sometida a los caprichos de Puigdemont: a su estrategia jurídica, a sus decisiones políticas y, sobre todo, a su negativa a renunciar al acta de diputado. "No podemos hacer nada con eso, sólo esperar un milagro", dicen en el Pdecat.

Este miércoles volverá a reunirse el grupo de JpC en Bruselas para escenificar una imagen de cohesión que sólo aguanta el papel de fotografía. Por lo demás, hay entre "diez y doce diputados" (las cuentas varían, según la semana) que son sólo fieles al expresidente de la Generalitat. Son los conocidos "hooligans de Puigdemont".

El alivio y la tragedia

La experiencia de los casi tres meses que han transcurrido desde las elecciones del 21 de diciembre ha sido muy negativa para el Pdecat. Arrinconado del primer plano de las negociaciones y expuesto a las decisiones de Puigdemont, hoy el Pdecat ya maquina para recuperar el terreno cedido al expresidente de la Generalitat.

La probabilidad de unas nuevas elecciones -una opción que ha pasado de posible a probable- lleva aparejada un alivio y una tragedia. El alivio es que el Pdecat condicionará en caso de repetición electoral la lista de una forma mucho más contundente, puesto que no está dispuesto a repetir el personalismo de Puigdemont del pasado 21-D. La tragedia es que una nueva cita con las urnas es vista como una pérdida garantizada de la mayoría soberanista. "Nuestra gente se va a quedar en casa", asumen los estrategas del Pdecat.

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