Sánchez e Iglesias ultiman las condiciones de la investidura tras el 10-N. Foto: Efe

El plan de Sánchez: 48h de pactos exprés y gobernar con Presupuestos

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El PSOE quiere llevar al Congreso su proyecto presupuestario en el primer trimestre de 2020, que incluiría mayor gasto social y subidas de impuestos

Madrid, 11 de noviembre de 2019 (00:21 CET)

La partida de ajedrez político se ha movido poco desde julio. Los resultados de la noche del domingo nos dejan con una España más fragmentada, con VOX en ascenso a costa de Ciudadanos, y con la misma dependencia del PSOE de Pedro Sánchez de Unidas-Podemos que en abril. Los independentistas catalanes, al menos parcialmente, tendrían que apoyar la investidura optando por abstenerse. Una hueco que Sánchez solo llenaría si pacta con el PP de Pablo Casado.

El PSOE ya ha dibujado cuáles son los pasos que va a dar. En octubre planteó que su objetivo era acelerar la formación de gobierno para salir del bloqueo político en el que se encuentra el país. En este sentido, Sánchez adelantó que si ganaba las elecciones se pondría en contacto con los partidos políticos durante las 48 horas posteriores.

"En el plazo de 48 horas presentará una propuesta a cada fuerza con el objetivo de formar en el plazo de un mes un gobierno progresista, unido y coherente en los grandes temas nacionales y que no dependa de los votos independentistas", se comprometió a mediados de octubre. En este sentido, el objetivo de Sánchez sería lograr una investidura este año.

"Las Cortes se constituirán el 3 de diciembre, por lo que, tras las preceptivas consultas de SM el Rey, será posible convocar y celebrar una sesión de investidura en la segunda quincena del mes de diciembre. El Gobierno deberá estar constituido antes de concluir el año. A tal fin, si fuera necesario, se cancelaría la tradicional suspensión navideña del periodo de sesiones del Congreso de los Diputados", apuntaba.

Sánchez, sin embargo, cuenta con unas cuantas líneas rojas que tal vez tenga que desdibujar si realmente quiere formar un ejecutivo de forma rápida: su decisión de no crear un gobierno de coalición; más tras escuchar las primeras reacciones de Pablo Iglesias, líder de Unidas-Podemos. "Creo que se duerme peor con 50 diputados de la extrema derecha, que con ministros y ministras de Unidas-Podemos", señaló al valorar los resultados electorales y tendió la mano a Pedro Sánchez para dar vida a un gobierno de coalición en la proporción de escaños que cada uno tenía.

El PSOE, antes de las elecciones, en su documento para el desbloqueo, se mantenía en la misma actitud que en septiembre, en que el acuerdo con quienes le apoyaran sería programático. No obstante, Sánchez, durante la valoración de los resultados, apuntó que "sí o sí" iba ahora a lograr un gobierno progresista, lo que podría estar abriendo la puerta a moverse. Concretamente, el presidente del gobierno en funciones apuntó a un "gobierno progresista liderado por el PSOE", tal vez valorando la posibilidad de retomar la idea de una coalición.

El plan alternativo del PSOE, si no lograba un acuerdo de investidura, era buscar un pacto de Estado para conseguir que, imitando el modelo que se impone en los ayuntamientos, si no se consigue pactar una investidura, la fuerza más votada consiga igualmente la presidencia del Gobierno.

¿La historia se repetirá con los Presupuestos?

El plan de Sánchez pasa irremediablemente por la aprobación de los Presupuestos. El ministerio que lidera María Jesús Montero vio como sus propuestas, basadas en el incremento del gasto público y en aumentos de los impuestos, se quedaban en el cajón la pasada primavera. El PSOE ahora espera poder sacar unos nuevos presupuestos de forma exprés; probablemente inspirados en el proyecto para 2019 de la ministra de Hacienda, pero que se tendrán que elaborar pensando en un contexto de desaceleración económica, que ha llevado a Bruselas a desacreditar el plan presupuestario enviado por Nadia Calviño, ministra de economía en funciones, a mediados del mes pasado.

En su documento para el desbloqueo, el PSOE adelanta cuál es su calendario soñado: aprobar el techo de gasto en la segunda quincena del mes de enero y tener preparado el proyecto de Presupuestos para el primer trimestre de 2020. "Este proyecto de Ley de Presupuestos sociales pondrá las bases de una legislatura de avance social, superando definitivamente los Presupuestos del Gobierno conservador anterior. Se atenderán todas las emergencias sociales detectadas en los últimos meses", adelantaba,

El PSOE ha sido muy cuidadoso durante la campaña de no entrar en mensajes duros de subida de impuestos, pero sí hay campos concretos que aparecen en su programa electoral y que, a priori, casarían con los planteamientos de Unidas-Podemos.

En concreto, el PSOE insiste en introducir una mayor progresividad fiscal, acelerar la persecución del fraude y la elusión fiscal y superar la "anomalía de la escasa tributación de las grandes corporaciones, así como del sector financiero y de las grandes empresas tecnológicas, y la insuficiente e ineficaz fiscalidad ambiental, para alinearnos con las medidas ya adoptadas o en trance de adoptarse en el ámbito de los países de la OCDE; pero no conllevará ningún perjuicio para las familias de ingresos medios y bajos, y permitirá reducir la carga fiscal de las pymes" señala.

En el proyecto de Presupuestos de 2019 incluyó un tipo mínimo del 18% en Sociedades para banca y energéticas y también propuso limitar las exenciones a la repatriación de dividendos desde otros países a las multinacionales. El Banco Santander ha advertido a los inversores del riesgo que supondría para la cuenta de resultados de la entidad. 

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