Estalla la tensión: Unió reta a CDC a replantear la federación

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BRONCA INTERNA

Duran, Pujol y Mas, en el comité ejecutivo de CiU./EFE/Toni Garriga

22 de enero de 2013 (23:10 CET)

La tensión acumulada ha explotado. Los resultados electorales de CiU del 25N no se han interiorizado. Los dirigentes de Convergència no han querido realizar la autocrítica que pedía Unió Democràtica, y ahora, justo a pocas horas de que el Parlament vote una declaración soberanista que inicie un proceso complejo hacia un posible referéndum de autodeterminación, los dos socios han desatado todas sus iras internas.

Tras una declaración del consejo territorial de Convergència en Barcelona, en el que se rechaza la figura de Duran, y se le achaca la pérdida de apoyo electoral, Unió ha respondido con un duro alegato. El partido de Duran ha emplazado a Convergència a replantear la federación, lo que podría comportar una posible ruptura.

Contra Duran, el sentimiento de los militantes de CDC


Los dirigentes más veteranos siempre tratan de apaciguar las cosas. CiU ha vivido enormes tensiones en el pasado y nunca ha pasado nada. Duran se ha preocupado de que, ni una sola de las votaciones de CiU en cualquiera de los parlamentos donde tiene representación, pudiera correr peligro. Nunca pasa nada, hasta que pasa.

El documento de CDC de Barcelona es duro con Duran. Pero se podía haber quedado ahí. En cambio, algunos dirigentes de Convergència se encargaron de dejar claro que iba en serio. “El documento es duro pero muy claro. Intenta reflejar el sentimiento de buena parte de la militancia y simpatizantes de Convergència”, afirmó Jordi Martí, presidente de la Federación de Barcelona de CDC en Rac1.

Y la respuesta, ya con toda la caballería, fue del secretario general de Unió, Josep Maria Pelegrí. “Es una declaración –la de CDC de Barcelona-- doblemente irresponsable: por lo que supone de negación de la identidad propia de los partidos que integran la federación y porque es un ejemplo paradójico de desviar la responsabilidad propia de lo que no ha sido un buen resultado electoral. Si no les gusta la federación, que planteen a los órganos competentes de su partido la denuncia del acuerdo de federación”, aseguró. Y añadió que la cuestión se trasladará a los órganos internos de CiU.

Falta de respeto

¿Una tormenta en un vaso de agua? Esta vez puede que no sea así. El president Artur Mas trató de mediar, pero no quiso apoyar de forma diáfana a Duran Lleida. “Debemos dejar de lado lo que no es fundamental. Todo el mundo en algún momento debe renunciar a alguna cosa que le gustaría que fuese diferente. Esto vale por todo el mundo”, se limitó a decir, afeando la actitud CDC de Barcelona, pero también la de Unió.

La cuestión es que ahora se ha roto un cierto respeto mutuo. Duran, de nuevo de viaje en Chile, aseguró que la actitud de CDC de Barcelona suponía una gran irresponsabilidad, pero quería esperar a ver cómo reacciona la dirección nacional de Convergència.

Prueba de esa falta de respeto, de que los dos socios se reprochan ya actitudes, mensajes y posicionamientos políticos es la actitud de la portavoz de Unió, Marta Llorens, quien respondió con contundencia a través de su cuenta de Twitter. “Convendría que CDC se preocupara por el embargo de su sede”, aseguró, en referencia al caso Millet y a la supuesta relación con Convergència.
 
Una frase, la de Llorens, que perfectamente la podría haber pronunciado en estos momentos un dirigente del PP catalán o de Ciutadans, y, no precisamente, una dirigente del socio de la federación.

El riesgo de ser socio de ERC

El hecho es que el proceso soberanista que ha iniciado el president Mas puede provocar un cataclismo en la política catalana. En Convergència, el mando pertenece a una generación entorno a los 40 años, independentista, sin complejos. Pero podría surgir un sector más o menos organizado que considere que Convergència debe recuperar un posicionamiento más moderado, que trate de llegar a un gran acuerdo con el Gobierno español.

En Unió ocurre que es la generación de Duran la que todavía mantiene la dirección, pero las generaciones más jóvenes, ya con responsabilidades en el propio Govern, defienden tesis similares a las de Convergència. El cambio en CiU parece cuestión de poco tiempo.

Y existe otro factor. Esquerra Republicana ha distorsionado todo el mapa político catalán. El PSC quedó noqueado tras su experiencia con ERC en el tripartito. Los republicanos, en cambio, se han recuperado y van al alza. Y ahora es CiU quien se desdibuja tras su acuerdo con ERC.

Este miércoles CiU buscará aparecer con su mejor cara, tras la votación de la declaración soberanista. Duran puso como condición que se hiciera un gran esfuerzo para incluir al PSC, que, finalmente, no estará en la fotografía junto a CiU, ERC e ICV. Así que en las próximas semanas Mas y Duran deberán buscar una salida.
Nunca ha pasado nada, pero esta vez…
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