José Elías, empresario millonario, confiesa el secreto clave de su rutina diaria: «comer bien y hacer deporte»
El empresario defiende que la disciplina física y la alimentación saludable son la base de su energía, productividad y equilibrio familiar
El empresario José Elías. Foto: LinkedIn de José Elías
Su creciente exposición pública ha transformado su figura en algo más que la de un empresario de éxito. Con una presencia constante en redes sociales y apariciones frecuentes en televisión, José Elías ha construido una imagen que mezcla experiencia empresarial, discurso directo y una filosofía de vida cada vez más seguida por miles de personas. Para muchos, se ha convertido en una voz de referencia que trasciende el ámbito puramente financiero.
En una reciente conversación en el pódcast Roca Project, conducido por Carlos Roca, el multimillonario profundizó en cuestiones personales que van más allá de balances y operaciones corporativas. La charla abordó desde hábitos cotidianos hasta reflexiones sobre longevidad, disciplina y bienestar físico, elementos que, según explicó, influyen directamente en su rendimiento profesional.
Lejos de centrarse únicamente en estrategias empresariales, el empresario puso el foco en su rutina diaria, defendiendo que el verdadero motor de su productividad no reside exclusivamente en decisiones financieras acertadas, sino en hábitos sostenidos en el tiempo. En ese contexto, lanzó una idea clara y sencilla que resume su filosofía actual: alimentarse de forma adecuada y mantenerse activo físicamente son, a su juicio, los dos pilares fundamentales para sostener cualquier proyecto vital.
Del sedentarismo a los 18.000 pasos diarios
El propio José Elías reconoció que no siempre mantuvo el nivel de actividad física que hoy considera imprescindible. Hace apenas un año, describía su estilo de vida como marcadamente sedentario, condicionado por jornadas largas y escaso movimiento. La tecnología, concretamente las métricas de su teléfono móvil, fue la que le hizo tomar conciencia de su realidad diaria.
Según explicó, llegó a registrar apenas 3.000 pasos al día, una cifra que encendió las alarmas. Ese dato actuó como detonante para introducir cambios progresivos en su rutina. Actualmente, asegura haber multiplicado por seis ese nivel de actividad, alcanzando los 18.000 pasos diarios, un salto cuantitativo que, en su opinión, ha tenido un impacto directo en su energía y claridad mental.
El empresario sostiene que el ejercicio físico no es un complemento opcional, sino una necesidad estructural, especialmente a partir de cierta edad. Bajo una visión pragmática, comparó el entrenamiento con la pausa para comer: algo que no se negocia, sino que se integra en la agenda como una obligación básica. Para él, la disciplina física es una inversión que repercute tanto en la salud como en la capacidad de liderazgo.
Una rutina marcada por la constancia
El día a día del empresario sigue un patrón estable entre semana. Se levanta habitualmente entre las siete y media y las ocho de la mañana, comienza la jornada acompañando a sus hijos al colegio y después enlaza desayuno y trabajo. Esta estructura fija le permite mantener un equilibrio entre responsabilidades familiares y compromisos profesionales.
La jornada laboral se prolonga hasta la tarde, con regresos a casa que suelen situarse entre las siete y las ocho, dependiendo en parte del tiempo que dedique al gimnasio. El entrenamiento forma parte inamovible de su agenda, integrado como una cita más dentro del calendario. No se trata de encontrar huecos libres, sino de reservarlos deliberadamente.
Al finalizar el día, el foco vuelve a situarse en el ámbito personal. Cena con sus hijos y dedica las últimas horas a compartir tiempo en familia. Esta organización, repetida de lunes a viernes, refleja una estructura en la que el trabajo, el autocuidado y la vida familiar conviven bajo una planificación clara.
Calidad frente a cantidad en el tiempo familiar
El empresario puso especial énfasis en el valor del tiempo compartido con sus hijos. Más allá del número de horas disponibles, defendió la importancia de la calidad del vínculo, especialmente durante los fines de semana, cuando puede dedicarles más atención sin las exigencias del entorno laboral.
A su juicio, no es la cantidad de tiempo lo que determina la solidez de la relación familiar, sino la intensidad y el significado de los momentos compartidos. Este enfoque conecta con su visión general de la vida: priorizar lo esencial y optimizar cada espacio temporal, ya sea en el ámbito empresarial o en el doméstico.
Los fines de semana se convierten así en un espacio protegido dentro de su calendario. El empresario reconoce que la conciliación no siempre es sencilla, pero insiste en que la planificación consciente permite mantener un equilibrio razonable entre ambición profesional y presencia familiar.
Salud y riqueza: una relación directa
Uno de los mensajes más contundentes que dejó en la entrevista fue su reflexión sobre la longevidad. No le interesa, afirmó, vivir muchos años si eso implica perder autonomía o calidad de vida. Para él, la meta no es únicamente alargar la existencia, sino mantener un estado físico que permita disfrutarla plenamente.
Desde su perspectiva, la riqueza económica pierde valor si no va acompañada de bienestar físico. El ejercicio y la alimentación equilibrada se convierten, por tanto, en herramientas para sostener la energía necesaria en la gestión empresarial y en la vida personal. “Son los dos checks básicos para sobrevivir”, resumió al referirse a estos hábitos.
Este planteamiento refuerza la imagen que proyecta públicamente: la de un empresario que no limita su discurso al éxito financiero, sino que lo vincula con la disciplina personal y el autocuidado. En un entorno donde la productividad suele asociarse a jornadas interminables, su mensaje apuesta por integrar el deporte y la alimentación saludable como cimientos del rendimiento sostenido.
La combinación de visibilidad mediática, discurso directo y experiencia empresarial ha consolidado su perfil como referente para muchos seguidores. Sin embargo, en esta ocasión, la clave que compartió no estuvo relacionada con inversiones ni con estrategias de mercado, sino con algo aparentemente simple: cuidar el cuerpo para sostener la mente y el negocio.