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José Elías (La Sirena) rompe los mitos sobre la vivienda: «Es mejor comprar si tienes nómina y alquilar si te sobra el dinero»
El empresario defiende que la clave está en el perfil financiero: estabilidad para el asalariado, flexibilidad para quien puede invertir
El eterno dilema entre comprar o alquilar vivienda ha vuelto al centro del debate económico, esta vez de la mano del empresario y multimillonario José Elías. Durante una conversación en el canal de YouTube de Enric Ponce, el inversor compartió su visión sobre qué opción resulta más inteligente en función del perfil financiero de cada persona.
Lejos de ofrecer una respuesta universal, Elías defendió que la decisión depende del nivel de ingresos, la estabilidad laboral y la capacidad de inversión. Su planteamiento rompe con la idea de que comprar siempre es la mejor alternativa, y establece una clara diferencia entre asalariados con recursos limitados y personas con alto poder adquisitivo.
Según su análisis, la vivienda no debe abordarse únicamente desde la óptica emocional, sino como una operación financiera que puede condicionar el patrimonio a largo plazo. En un contexto de precios elevados y alquileres tensionados, su reflexión ha reabierto la discusión sobre cuál es la estrategia más rentable.
Estabilidad frente a libertad: dos perfiles distintos
Para quienes cuentan con un salario fijo y ajustado, Elías sostiene que la compra ofrece una ventaja estructural. Convertir el pago mensual en una inversión a largo plazo permite eliminar un gasto recurrente en el futuro, especialmente de cara a la jubilación.
Desde su punto de vista, el trabajador asalariado que depende de una nómina estable debería priorizar la adquisición de una vivienda. Aunque implique asumir una hipoteca durante años, el resultado final es disponer de un inmueble en propiedad y reducir la incertidumbre habitacional cuando cesen los ingresos laborales.
En cambio, para quienes disponen de un patrimonio holgado o ingresos elevados, la lógica cambia. El alquiler aporta flexibilidad y libera capital que puede destinarse a inversiones potencialmente más rentables, evitando la concentración de recursos en un solo activo inmobiliario.
La rentabilidad de los pisos pequeños frente a los grandes
Uno de los argumentos más llamativos de Elías fue la comparación entre diferentes tipos de vivienda desde la perspectiva inversora. El empresario explicó que, en términos proporcionales, los pisos de menor valor suelen ofrecer una rentabilidad superior en relación con el precio de compra.
Puso como ejemplo un inmueble de 200.000 euros que se alquila por 800 euros mensuales, frente a otro de 500.000 euros con una renta de 1.200 euros. La diferencia porcentual en la rentabilidad anual evidencia que no siempre el inmueble más caro es la mejor inversión, ya que el rendimiento relativo puede ser menor.
A su juicio, esta disparidad demuestra que resulta más eficiente adquirir varias propiedades pequeñas destinadas al alquiler que comprar una vivienda de alto valor para uso propio. La diversificación, además, reduce el riesgo y permite generar ingresos pasivos más estables.

El papel del apalancamiento financiero
Otro elemento clave en su razonamiento es el uso de financiación bancaria. Elías destacó que comprar con hipoteca puede multiplicar la rentabilidad si la inversión está bien calculada, ya que no es necesario aportar la totalidad del capital.
El apalancamiento permite obtener rendimientos sobre una base de inversión inicial menor, siempre que las condiciones del préstamo sean favorables y el mercado de alquiler mantenga su fortaleza. No obstante, reconoció que muchas personas encuentran barreras para acceder a la compra, especialmente por la exigencia de aportar un porcentaje significativo como entrada.
En este sentido, señaló que la dificultad para reunir el 20% inicial frena a numerosos potenciales compradores, pese a que en muchos casos la cuota hipotecaria podría ser similar o incluso inferior al alquiler mensual en determinadas zonas.
Un mercado tensionado y decisiones estratégicas
El empresario también se refirió a la situación actual del mercado inmobiliario en España, marcada por un fuerte incremento de los precios del alquiler. En algunas ciudades, las rentas han escalado hasta niveles que superan las cuotas hipotecarias, lo que altera el equilibrio tradicional entre ambas opciones.
Ante este escenario, su consejo para quienes puedan permitirse la compra es claro: analizar cuidadosamente las cifras y valorar si seguir alquilando tiene sentido financiero. Si la cuota del préstamo resulta asumible y la estabilidad laboral está garantizada, adquirir una vivienda puede ser una decisión estratégica.
Sin embargo, para perfiles con ingresos elevados y capacidad de inversión, la estrategia cambia. Elías sugiere que, en lugar de destinar grandes sumas a una residencia principal, puede ser más eficiente invertir en activos inmobiliarios que generen rentas y utilizar esos ingresos para cubrir el alquiler de una vivienda acorde a su estilo de vida.
Comprar para asegurar el futuro o alquilar para invertir mejor
El mensaje final del empresario es contundente pero matizado. No existe una fórmula universal válida para todos, sino que cada decisión debe adaptarse a la realidad financiera de cada individuo.
Para quienes perciben ingresos medios —por ejemplo, alrededor de 2.000 euros mensuales— su recomendación es ahorrar y plantearse la compra lo antes posible. La estabilidad que aporta la propiedad puede convertirse en un pilar fundamental en la etapa de retiro.
Por el contrario, quienes cuentan con mayor liquidez y acceso a oportunidades de inversión diversificadas pueden encontrar en el alquiler una opción más flexible. Esta estrategia permite mantener capital disponible y generar ingresos pasivos sin asumir una hipoteca elevada.
En definitiva, la reflexión de José Elías introduce una variable clave en el debate inmobiliario: la vivienda no solo es un hogar, sino también una decisión financiera que debe alinearse con la estructura de ingresos y los objetivos patrimoniales de cada persona. Comprar o alquilar no es una cuestión ideológica, sino estratégica, y la respuesta dependerá del equilibrio entre estabilidad, liquidez y rentabilidad.