Torrent (derecha), con el vicepresidente primero del Parlament, Josep Costa (JpC). EFE/Marta Pérez

JpC vuelve a encallarse con ERC por la suspensión de Puigdemont

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JpC intenta ahora que Puigdemont siga delegando su voto, en lugar de ser sustituido, y vuelve a situar a Torrent en la encrucijada de la desobediencia

Iván Vila

Economía Digital

Torrent (derecha), con el vicepresidente primero del Parlament, Josep Costa (JpC). EFE/Marta Pérez

Barcelona, 03 de octubre de 2018 (19:44 CET)

Mientras Quim Torra apela —este martes y este miércoles en el Parlament, sin ir más lejos— a la necesidad de que el independentismo recupere la unidad, el propio presidente de la Generalitat y su grupo parlamentario, Junts per Catalunya (JpC), tensan una vez más las relaciones con ERC.

Por un lado, con el anuncio de Torra de un ultimátum a Pedro Sánchez del que ni Esquerra ni siquiera el grupo del Pdecat en el Congreso tenían noticia. Y, por otro, y eso ha escocido más en las filas de los de Oriol Junqueras, con una nueva vuelta de tuerca en torno a los diputados suspendidos por el Tribunal Supremo (TS).

El asunto tiene miga, porque ERC y JpC consiguieron cerrar la semana pasada un acuerdo sobre la fórmula de aplicar las sustituciones de Carles Puigdemont, el mismo Junqueras y los otros cuatro diputados suspendidos, y el pacto costó lo suyo: dos meses y medio hicieron falta que para que los socios encontraran la forma de resolver sus diferencias tras el virulento choque que protagonizaron en julio. Y el acuerdo fue consagrado el martes por el pleno del Parlament. Pero las interpretaciones que del mismo hacen ahora republicanos y puigdemontistas vuelven a estar muy alejadas.

Simulación y acatamiento sui géneris

El acuerdo que se elevó al pleno constaba de dos partes. En la primera, la cámara sometía a votación si acordaba la suspensión de los diputados, en base al artículo 25 del Reglamento del Parlament, que dice que un diputado puede ser suspendido si así lo acuerda el pleno por mayoría absoluta, y que entra en conflicto con lo que dice la ley de enjuiciamiento criminal, según la cual la suspensión es automática en cuanto la dicta el juez.

La suspensión no fue aprobada, pero los propios servicios técnicos del Parlament dan por suspendidos a los seis diputados desde que el Supremo le notificó en julio a la cámara la resolución, de ahí que no cobren desde entonces. Así que para evitar problemas legales, el acuerdo incluía una segunda parte que establecía que podrán ser sustituidos a la hora de las votaciones por otros miembros de sus respectivos grupos parlamentarios, y que fue aprobada con los votos de JpC, ERC y Catalunya en Comú Podem, que también avaló la fórmula.

ERC ya ha solicitado que Oriol Junqueras y Raül Romeva sean sustituidos en las votaciones por el presidente del grupo parlamentario, Sergi Sabrià

De este modo, consta el rechazo del Parlament a la suspensión pero sin efectos prácticos. Es decir, la primera votación servía para simular ante la parroquia propia que los diputados siguen "con sus derechos intactos" y que la cámara catalana ha ejercido "su soberanía", según su propia terminología. Y, la segunda, para acatar, ni que sea con una fórmula sui géneris, la resolución dictada por el juez Pablo Llarena

JpC vuelve a poner a Torrent en el ojo del huracán

Así al menos lo entendieron la oposición constitucionalista -que se negaron a participar en la votación con el argumento de que las resoluciones judiciales no se votan, aunque se trate de un simulacro-, los comunes e incluso ERC, que ya ha solicitado que tanto Junqueras como Raül Romeva sean sustituidos en las votaciones por el presidente del grupo parlamentario, Sergi Sabrià. Pero ahora, JpC alega que, como la cámaa nro avaló su suspensión, los diputados mantienen sus derechos intactos y, por tanto, pueden seguir delegando el voto, como habían estado haciendo hasta que en julio Llarena emitió su resolución.

A la práctica, la sustitución es un mecanismo equivalente a la delegación del voto. Pero el acuerdo aprobado el martes especifica que los afectados tienen que solicitarla ante la Mesa del Parlament, y JpC se resiste a hacerlo. El enfado de sus socios de gobierno ante la nueva relectura que plantean los puigdemontistas se explica porque sitúa de nuevo al presidente del Parlament, el republicano Roger Torrent, en el ojo del huracán y en la encrucijada de la desobediencia a los tribunales, como ya hicieron a principios de año cuando intentaron investir a distancia a Puigdemont.

La mesa tiene la última palabra

El caso es que es la mesa la que tiene que decidir si acepta que los cuatro diputados suspendidos de JpC –Puigdemont, Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull- puedan seguir delegando su voto en las votaciones de las propuestas de resolución con las que se este jueves se cerrará el debate de política general que arrancó el martes, o bien solo autoriza la sustitución en caso de una petición expresa en ese sentido por parte de JpC, que es lo que votó el pleno.

Si la mesa optara por la primera opción, podría incurrir en desobediencia al Supremo, una situación que ERC quiere seguir evitando, como ha hecho desde el principio de la legislatura. Y, teniendo en cuenta los pesos de unos y otros en la mesa -en la que los puigdemontistas tienen dos representantes, los republicanos otros dos, Cs cuenta con otro par de diputados y el PSC tiene uno-, la decisión está en manos de Esquerra.

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