Junqueras se entusiasma con el referéndum y Puigdemont pone el freno de mano

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Con el soberanismo en cortocircuito tras los choques entre la CUP y el gobierno catalán, la propuesta de la ANC moviliza a ERC pero sume en dudas a Convergència

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont en la reunión semanal del Govern. / EFE

Barcelona, 12 de junio de 2016 (19:12 CET)

La iniciativa de la ANC de consultar a sus bases si emprenden acciones para impulsar un Referéndum Unilateral de Independencia ha devuelto la sonrisa a ERC pero no tanto a Convergència. Los dos partidos admitían que el soberanismo estaba de capa caída tras la oposición frontal de la CUP a los presupuestos, y ahora algunos de sus dirigentes se suben al carro del RUI para declamar que el procés sigue vivo.

Jordi Sànchez, el presidente de la ANC, sabe que se están jugando la última carta para mantener viva la movilización del independentismo. Pero el titular de la asociación dice que esta apuesta es más arriesgada y que están dispuestos a cruzar el umbral de la ley: "El 9N fue una consulta que pretendía ser pactada con el Estado. No pudo ser y no se traspasó ninguna línea roja de la legalidad. Después de cuatro años de movilización, puede ser que sea el momento de asumir lo que debemos hacer, y lo haremos", dijo a Catalunya Ràdio.

Junqueras se la juega

El vicepresidente del gobierno catalán no perdió oportunidad de reflotar el discurso independentista. Sabe que a diferencia de Convergència las encuestas le son positivas, ya que ERC podría quedar en segundo lugar en Cataluña y volvería a lograr nueve diputados para el Congreso.

"La independencia la haremos por todos los caminos democráticos que nos lleven a la libertad y la justicia, los de las mayorías parlamentarias, o el de los referéndums de autodeterminación", dijo en un acto realizado el domingo en Nou Barris (Barcelona).

Dudas en las filas convergentes

Convergència está dudando de cuál estrategia puede ser más productiva. Su descenso al quinto lugar en las encuestas, y la pérdida de dos o tres escaños sume a las filas convergentes en la confusión. Pasarse al independentismo y las polémicas con la CUP, además de costarle el puesto a Artur Mas, le ha implicado una pérdida de votos centristas y moderados que se alejaron hacia el PSC. Homs, alerta ante la sangría, decidió apartarse y renegar del RUI que hasta hace unos días era flameado sólo por la CUP.

Pero la convocatoria de la ANC está tentando al sector más independentista de Convergència, como el presidente del gobierno Carles Puigdemont. "No debemos descartar ninguna de las opciones posibles. Pero tenemos una hoja de ruta y no hay que desviarse", dijo en una entrevista al diario Ara este domingo.

Puigdemont prefiere pisar sobre seguro y esperar los resultados del 26J: "quizá las elecciones españolas nos sorprenderán y saldrá un gobierno que aceptará la invitación y decidirá sentarse definitivamente a la mesa de negociación".

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